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viernes 3 de abril de 2026

Investigación judicial

Denuncias cruzadas y guerra familiar: la historia detrás del cura acusado por abuso

Un preocupante episodio habría desatado el escándalo que hoy se dirime en la justicia. Delitos contra la integridad física y sexual en juego.
Por Redacción Tiempo de San Juan

La denuncia por abuso sexual contra el cura es escandalosa por naturaleza por tratarse de un representante de la Iglesia Católica, cuya misión en la vida es totalmente opuesta, y porque las presuntas víctimas serían menores y nada menos que sus sobrinos.  Ahora bien, lo que vino después de ello fue más complejo todavía pues involucra a una nueva y presunta víctima, de 5 años, y episodios de violencia de género. 

La primera acusación formal en la justicia fue contra el padre Walter Bustos por abuso sexual contra un menor de 15 años, quien en Cámara Gesell habría brindado detalles que complicaron el religioso. Por la contundencia de las pruebas, más el aporte de psicólogos y testimonios, el juez de turno en el Segundo Juzgado de Instrucción decidió detenerlo.
Con la investigación en curso, los hermanos de la presunta víctima -mayores de edad- testificaron contra Bustos y por la gravedad de sus declaraciones, en las que también señalaron haber sido agredidos sexualmente por su tío cuando eran menores, fueron tomadas como denuncias. 

Es por ello que el sacerdote afronta tres cargos por abuso sexual gravemente ultrajante, agravado por su condición de ministro de culto y por ser guardador. A pedido del fiscal Daniel Galvani que investiga el caso, podría sumarse un tercer agravante: el daño moral. 

En este contexto, surgieron rumores que señalaban peleas internas entre los papás de las presuntas víctimas por su separación y que un enojo habría motivado la denuncia, como si fuera parte de una venganza. Lo único que se comprobó fue la denuncia por violencia de género que investiga el Cuarto Juzgado Correccional, que radicó la madre de los jóvenes en contra de su ex marido. Según fuentes allegadas, esta misma se habría asentado de forma posterior a la primera denuncia.

Esta misma versión habría manejado el acusado que, frente al juez del Tercer Juzgado de Instrucción, no sólo dio precisiones sobre esto sino que negó ser responsable de abuso y señaló al menor de 15 como agresor sexual de una prima de 5 años. Fue por esa razón que los padres de la pequeña decidieron acudir a la justicia para denunciar lo dicho por el párroco y una nueva investigación tomó curso. 

Un episodio, dos versiones

Según lo expuesto por el cura ante el magistrado Guillermo Adárvez, en casa de sus padres y abuelos de los menores en cuestión se habrían dado los hechos. El muchachito de 15 habría sido sorprendido tocando a la chiquita y el revuelo se desató entre los familiares. 

Sin embargo, para la parte acusatoria quien habría sido encontrado con las manos en la masa en ese mismo lugar fue Bustos en perjuicio del joven, aunque de cierta forma consentida. Es decir, no habría sido obligado físicamente, pero se trata de un menor sometido por un mayor por lo que se considera delito.  

Ya sea por una acción u otra, el chico fue interpelado por sus padres y éste en su "defensa" no dudó en acusar al religioso. A partir de ello, los integrantes de la gran familia compuesta por los padres y hermanos del cura, con sus respectivas esposas/os e hijos, tomaron partido. El claro ejemplo fue la madre de Bustos y abuela de las presuntas víctimas que acompañó a su hijo en Tribunales cuando fue a la ampliación indagatoria. Al salir le dio un fuerte abrazo.

Lo que viene

Se prevé que se ordene una nueva Cámara Gesell para someter a la pequeña y se tomen testimoniales por el expediente que recién inicia. En este sentido restaría confirmar si la justicia de menores tendrá lugar por las edades de los involucrados. 
 

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