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viernes 3 de abril de 2026

Opina un especialista

¿Qué esconde la sonrisa del cura denunciado por abuso sexual?

El psicólogo forense José Icazati explicó a qué se debe el extraño comportamiento del padre Walter Bustos. Por Luz Ochoa
Por Redacción Tiempo de San Juan

Desde su primera aparición en público después de haber sido denunciado penalmente por abuso sexual contra un menor, el padre Walter Bustos siempre se mostró erguido, con una sonrisa y, ante el cuestionamiento de los periodistas por las acusaciones que recibió, ni se inmutó. Esto despertó la atención de muchos y, por ello, Tiempo de San Juan acudió a la opinión de un psicólogo especialista para entender el por qué de su comportamiento. 

Tras las pruebas contundentes que arrojó la Cámara Gesell a los menores y las especulaciones que surgieron a partir del informe psicológico al que el religioso fue sometido, para José Icazati, la sonrisa en su rostro representa un mecanismo de defensa, ya que "se encuentra expuesto en una realidad que no acepta". 

Acorde a lo que analiza el psicólogo, como Bustos quedó al descubierto, presenta una reacción somática a la exposición mediática que afronta. "Lo verbal tiene que coincidir con lo gestual. Tras ser abordado por preguntas incisivas, su risa refleja cierta ironía, como si estuviera en alguna fase psicótica", señala. 

Según su apreciación sobre el histórico caso que involucra a un sacerdote de la Iglesia Católica sanjuanino, envuelto en un escándalo de abuso sexual en la provincia en perjuicio de menores, detecta una "personalidad psicopática", un tipo de personalidad perversa con gran capacidad persuasiva. "Yo los llamo 'lobos con piel de cordero' porque tienen inteligencia para empatizar con el otro y ganarse la admiración de todos", indica. 

Sobre la personalidad que identifica, argumenta que de ser hallada en el acusado por los psicólogos que colaboran en la investigación y asisten al juez, sumada a ciertos rasgos de la presunta víctima, el caso estaría cerrado. Esas características son la indefensión, el bloqueo emocional, la baja autoestima, entre otras particularidades que manifiesta. "Si ambas cuestiones aparecen, no habría ninguna duda", dice. 

Respecto a los atributos característicos que remarca en las víctimas de abuso sexual, explica que el abusador es perverso y, como tal, tiene una gran habilidad para reconocer ese miedo, esas falencias en el otro para lograr dominarlo.

Para el párroco de Angaco que permanece detenido en la Central de Policía, su argumento de mayor fuerza en su declaración ante el magistrado Guillermo Adárvez fue que nadie denunció algo similar a pesar de vivir rodeado de jóvenes, excepto por sus sobrinos. Sobre este punto, dijo: "El abusador nunca va a elegir a su víctima, si cree que podría delatarlo".

- Por lo charlado hasta el momento, ¿cree que Bustos es culpable de lo que se lo acusa?

- Sí, no tengo dudas. Tengo mucha experiencia en conocer este tipo de personas, los psicópatas y creo que él es uno y que quedó al descubierto. Las pruebas en su contra hablan por sí solas. 

 El apoyo de algunos y el de su madre

Para Icazati, su carisma es clave en esto. "La gente que lo conoció no puede entender que se hable de la misma persona. No lo cree posible, pues su habilidad es persuadir al otro. Por eso surge la negación de parte de algunos, a pesar de que haya evidencias de culpabilidad en lo que se lo acusa", sostiene. 

Por otro lado, su madre que lo acompañó en su última presentación en Tribunales y su abrazo maternal dejó en claro de qué lado está, cuando las presuntas víctimas son sus propios nietos. "El vínculo madre e hijo es especial, aún si fuera culpable. El amor de madre está por encima de cualquier raciocinio", dice.    

 

  

 

 

 

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