La violenta muerte de Sheila Ayala en el barrio bonaerense de San Miguel conmovió a todo un país. La niña de 10 años, que estaba desaparecida desde el domingo, fue encontrada sin vida este jueves a metros de donde se la vio por última vez. El cuerpo fue hallado entre dos paredes lindantes, entre residuos y envuelto en bolsas en un basurero junto al predio del complejo, donde vivían sus tíos, hoy sospechosos del crimen.
Hace cinco años, precisamente el 6 de diciembre de 2012, en San Juan la muerte de un niño también dejó en vilo a toda una provincia. Su nombre era Ariel Tapia, tenía 12 años y, al igual que Sheila, fue encontrado a 60 metros de su casa, en este caso, asfixiado y en estado de descomposición en una heladera abandonada.
El caso del pequeño sanjuanino causó estupor en todo el país. Aquel 1 de diciembre quedó al cuidado de su hermano mayor, Ezequiel, en su casa de la Villa Angelita, en Santa Lucía. También estaba en la casa Nahuel, el hermano del medio. A las 20.30 Ariel dijo que salía a jugar con sus amigos. Y nunca más se lo vio con vida.
Cerca de la medianoche sus hermanos empezaron a notar su ausencia. Su mamá, quien nunca dejaba solo a sus hijos, esa noche fue a la cancha de San Martín a ver el grupo Sabroso porque su madre le había regalado una entrada a ella y a su hermana porque había sido su cumpleaños.

Pasada la medianoche, cuando regresó a su casa, Alejandra Silva fue a la comisaría 29 y no le quisieron tomar la denuncia. "Me dijeron que ya iba aparecer, que tenía que pasar una cierta cantidad de horas para que me recibieran la denuncia; no quisieron llamar a los hospitales para ver si estaba accidentado, porque decían que si eso pasaba les llamaban para informarles; cada vez que me veían llegar, sonriendo, como burlándose, me decían . La policía nunca colaboró. Al otro día hicimos fotocopias de una foto y salimos a repartirla”, comentó hace unos años a este medio.
A los cinco días Ariel apareció sin vida. Los peritajes determinaron que recibió un fuerte golpe en el mentón que le hizo quedar inconsciente; que murió por asfixia adentro de la heladera abandonada; que la fecha de muerte fue el 2 de diciembre de 2012, cuatro días después de que la policía halló su cadáver adentro de la heladera abandonada. Nunca se supo quién le dio aquel golpe en el mentón, ni si esa misma persona fue quien llevó al niño hasta la heladera abandonada; ni si hizo eso porque lo creyó muerto e intentó deshacerse del cadáver, tal vez sin saber que Ariel aún estaba con vida, muriendo luego por asfixia.