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miércoles 1 de abril de 2026

Cuidá tu salud y prevení un golpe de calor - Por Andrés F. Manini

Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Andrés F. Manini
Médico especialista en Medicina Familiar y General
Responsable del Centro por la Vida

El golpe de calor es el aumento de la temperatura del cuerpo por una exposición prolongada al sol (insolación clásica) o por hacer ejercicios en ambientes calurosos o con poca ventilación) al punto que el cuerpo pierde agua y sales esenciales para su buen funcionamiento.
En estas situaciones el cuerpo tiene dificultades para regular su temperatura por los mecanismos habituales como la sudoración por lo que se produce un aumento de la temperatura corporal. El golpe de calor puede presentarse en el momento o después de varios días de alta temperatura.

Es importante estar alerta a síntomas como sed intensa y sequedad en la boca,  temperatura mayor a 39º C (medida en la axila),  sudoración excesiva,  sensación de calor sofocante, piel seca, agotamiento, cansancio o debilidad, mareos o desmayos. Además es común la aparición de dolores de cabeza (sensación de latido u opresión) y en casos más avanzados podemos encontrar: estado de confusión, desorientación, delirio o incluso coma o convulsiones. En el caso de los bebés también se puede evidenciar: la piel enrojecida  por el sudor (en el cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y la zona del pañal) e irritabilidad (llanto inconsolable en los más pequeños).

Cualquier persona puede ser víctima de un golpe de calor. Sin embargo se debe tener especial cuidado con los siguientes grupos, ya que tienen mayor riesgo de padecerlo:

- Bebés y niños especialmente menores de 1 año (ya que su cuerpo tiene menor capacidad para regular su temperatura). Bebés que padecen fiebre por otras causas, o diarrea. Niños obesos o desnutridos.

- Personas adultas con enfermedades crónicas (afecciones cardíacas, renales o neurológicas), sobre todo los mayores de 65 años.

- Personas que tienen la piel muy quemada por el sol y aquellas que abusan de bebidas con alcohol y de drogas

Para prevenir los golpes de calor debemos evitar bebidas con cafeína o con azúcar en exceso. Evitar bebidas muy frías o muy calientes y también comidas pesadas. En el caso de los más chicos no hay que esperar que pidan agua, vestirlos con ropa holgada y liviana, evitar que se expongan al sol, mantenerlos en lugares bien ventilados o con aire acondicionado y sobre todo nunca permanezca con ellos dentro de un vehículo estacionado y cerrado.

Es importante actuar rápidamente. En primer lugar se debe intentar bajar la temperatura del cuerpo de la persona afectada, con paños humedecidos o con un baño en agua fresca. Además es importante ofrecer agua fresca (o incluso agua mineral, Sales de Rehidratación Oral, Bebidas con electrolitos, tipo Powerade o Gatorade). Al mismo tiempo, es conveniente trasladar a la persona a un lugar fresco, con sombra y ventilado. Debemos evitar el uso de medicamentos antifebriles y el friccionar la piel con alcohol.

El golpe de calor puede ser muy grave, en especial para los bebés y niños pequeños. Por eso, ante los primeros síntomas no demore en consultar al médico o acercarse al centro de salud.
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