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miércoles 1 de abril de 2026

Seguridad Vial. La hipocresía y la Concientizació – Por Ernesto González Iaiza

Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Ernesto González Iaiza

Habitualmente, si tenemos que hablar de Seguridad Vial, no podemos dejar de mencionar, la Prevención de los accidentes de tránsito, que intenta minimizar todos los efectos que se producen a partir de ellos, fundamentalmente los ligados a la vida y la salud de las personas.
Pero también incluye temas, como las tecnologías  utilizadas en los medios de desplazamiento terrestre. Y por supuesto, las normas que regulan el transito y la responsabilidad de los usuarios de la via publica, que constituyen el punto de partida y la base esencial para el control y el juzgamiento del comportamiento, de los usuarios. Campañas, Cursos, Educación Vial, Programas, son todos términos, que pasan a engrosar muchas de las terminologías utilizadas para la Concientización Vial.

Me resulta muy difícil escribir algo que no esté dicho, o que en algún lugar ya no esté escrito y que nos permita, al menos pensar en nosotros, en cada uno, al leer esta nota. Si todo está escrito, organizado, estudiado..... que hace que pase lo que habitualmente ocurre en nuestra sociedad y que a pesar de muestras permanente, de muertes y más muertes, de familias destruidas.... no reaccionemos, con nuestro comportamiento vial  ...? 

Serán los términos que utilizamos, al referirnos a los acontecimientos de los incidentes de transito, que hace parecer que minimizamos, los hechos o comportamientos que provocan estos incidentes?. Por ejemplo, deberíamos hablar de infracciones de tránsito?  o delitos de transito ?.  Quizás, como siempre digo, el temor a la sanción es el mejor remedio para solucionar parte de estos problemas. Y ocurre que, si traspaso un semáforo en rojo o conduzco alcoholizado, cometo una infracción de tránsito, pero en realidad creo, que es un delito de transito, que requiere de una sanción mucho más severas que las actuales. 

Es claro, que no es suficiente, el conocimiento que brinda la educación vial, para cambiar el comportamiento de los conductores y demás usuarios de la vía pública. Estudios indican , que las publicidades y campañas viales, solo son efectivas, cuando la acompañan altos niveles de controles y sanciones. Y es ahí, cuando el Estado, tiene que sostener la aplicación justa de la ley, en forma continua, sin excepciones, reafirmando el valor social de las sanciones.

Para finalizar, es claro, que es un tema de concientización, pero más claro aún, es un tema de HIPOCRITAS AL VOLANTE. El mismo conductor que critica los lomos de burro y los exagerados reductores de velocidad, es el que no se inmuta frente a los carteles de PARE. Y es el mismo que finge opiniones y sentimientos, frente a incidentes de transito,  totalmente contrarios a su comportamiento real en la vía pública, es el mismo conductor, que demuestra una total inconsistencia entre lo que hace y lo que defiende a la hora de opinar de seguridad vial.

Analicemos nuestro comportamiento y aporte, no solo como usuarios de la vía pública, sino también, en el rol que cada uno tenemos, en nuestra actividad personal, sobre todo si en algo está, vinculada a la seguridad vial, esto es: como profesionales médicos, policías,  jueces, funcionarios públicos, psicólogos, empresarios, etc. Seguramente encontraremos, lo motivos y las razones para cambiar.

 

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