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miércoles 1 de abril de 2026

“Un Centro Comunitario en memoria de Kevin” – Por Daniel Molina

Por Redacción Tiempo de San Juan
Los Centros Comunitarios,  son punto de reunión para la comunidad, ya que ofrecen talleres formativos, recreativos, productivos y culturales, así como servicios psicosociales que buscan mejorar la calidad de vida de los vecinos y encontrar alternativas socioculturales que fortalezcan el tejido social de las comunidades. Todos los servicios proporcionados en estos ámbitos son gratuitos.

El “Centro Comunitario Kevin”, se crea como espacio de participación y construcción colectiva. Es una oportunidad para la comunidad y cada una de las familias que allí viven, de poder reconstruir los lazos de solidaridad, de inclusión y participación a través de acciones y tareas concretas.

La casa incendiada hace dos años en Villa Paula, luego de la muerte de Kevin, fue un signo claro de las formas que toma la violencia una vez  que ingresa, de esta forma, a una comunidad. La iniciativa de arraigar en esa misma casa  un Centro Comunitario, es un intento de transformar, desde una mirada positiva y propositiva, la tragedia en memoria activa y comenzar a tejer comunitariamente desde estos espacios la posibilidad de que estos hechos no vuelvan a ocurrir.

Podemos afirmar en este caso, que el Centro Comunitario Kevin comenzó a funcionar como tal desde el preciso instante en el que se eligió su nombre. Esta elección, que fue hecha por los vecinos, representa una reivindicación y un llamado de la comunidad a sus miembros a que esto no vuelva a suceder. Kevin, fue un niño víctima de violencia en su barrio, en el lugar donde vivía junto a su familia, cerca de su escuela. Esa comunidad decide recordarlo, colocándole su nombre a un espacio que va a colaborar en que las cosas puedan ser diferentes.

Cada comunidad, pueblo, territorio elabora sus duelos y reconstrucciones en formara colectiva, en este sentido conmemora a sus víctimas de maneras distintas y en tiempos diferentes. Estos procesos son prácticas reparadoras, sentidas y apropiadas por quienes fueron parte de las situaciones que produjeron dolor o la pérdida. En estos rituales no hay discursos ni análisis, sólo le pertenecen a quienes están sanando.

Nosotros como gobierno estamos convencidos de que todos tenemos derecho a vivir una vida sin violencia y sabemos que todas las formas de violencia son una epidemia difícil de erradicar en nuestro tiempo, por la complejidad propia de esta problemática que es de todos.

Por eso confiamos que estos espacios de participación y desarrollo comunitario, que cuentan con personal especializado, son dispositivos para que no haya más historias como las de Kevin.
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