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sábado 4 de abril de 2026

Mitos del agua: ¿Cuanta más agua bebes, mejor para la piel?

Todo aquel que alguna vez se ha preocupado por mantener una piel sana y de aspecto juvenil ha escuchado eso de que es importante beber agua en abundancia para expulsar esas malévolas toxinas que tanto la perjudican.
Por Redacción Tiempo de San Juan
La cantidad de agua recomendad varia según quien te lo cuente. Algunos aseguran que lo ideal esta en torno a los 8 vasos diarios. En zonas más calientes habría que compensar el exceso de sudor a base de vasos de agua adicionales.

Pero más allá de diferencias en cuanto a la dosis requerida, todo el mundo concuerda que esa agua de más mantendrá tu piel hidratada. En otras palabras, el agua actúa como una crema hidratante, pero desde el interior de tu cuerpo.

Esta es una idea tan común que te sorprendería saber que no hay estudios que lo prueben. Sería de esperar, siendo esta una idea que nadie parece poner en cuestión, que los hubiera, y a espuertas: estudios en los que personas hubiesen sido separadas en dos grupos, y a unos se les hubiera indicado beber agua sin parar durante todo el día y a los otros que la bebieran en cantidades normales. Al cabo de unos meses se mediría la suavidad de la piel de los miembros de cada grupo y así se probaría si, efectivamente, la piel de los que bebieron más agua lucía mejor.

Pero resulta que tales estudios son un caso raro, ya que el agua no puede patentarse, y es difícil encontrar fondos para investigar los beneficios de algo que no va poder comercializarse en forma de medicamento o producto cosmético que genere el dinero que ayudaría a recuperar los costos de tal estudio.

Es por eso que solo se conoce un estudio que analice el efecto del consumo de agua en la piel a largo plazo. Y además, los resultados son contradictorios. Después de cuatro semanas, uno de los grupos, asignado a beber agua mineral, mostraba cierta reducción en la densidad de la piel, lo cual algunos interpretan como síntoma de que la piel retiene mas humedad; el otro grupo, que bebió agua del grifo, mostraba síntomas de lo contrario, un aumento en la densidad de la piel. Pero en ninguno de los casos desaparecieron las arrugas ni varió la suavidad de la piel de los participantes.

Eso no quiere decir que la ingesta de agua no tenga efecto en la piel. Se han apreciado los efectos que el consumir poca agua tiene en el turgor de la piel, que es su capacidad de reaccionar y volver a su estado normal cuando se pellizca y se estira. Si has consumido poca agua tu piel tardara más en recuperar la forma.

Aun así, el que el beber poca agua sea perjudicial para la piel no significa que el beber más de lo normal sea bueno. Sería como decir que como comer demasiado poco provoca malnutrición, cuanto más comamos mejor.

Otro de los mitos del agua es aquel en el que se asegura que al beber más, el cuerpo almacena el exceso de agua. Esto es en parte cierto, pero depende de la velocidad a la que se consuma. Beberse varios vasos de agua en 15 minutos solo supondrá tener que pasarse por el baño unas cuantas veces de más. Sin embargo, la misma cantidad consumida a lo largo de dos horas si que provocara una mayor retención del liquido.

Un estudio reciente, por su parte, sugiere que ingerir 500 ml de agua aumenta el flujo de sangre a través de los capilares de la piel. Pero estos efectos solo se evaluaron pasados 30 minutos, y tampoco sabemos si más flujo de sangre implica una mejora en el aspecto de la piel. Sea como sea, hay otros factores de más peso en lo que al aspecto de la piel se refiere, como la genética, la exposición a los rayos solares (que afecta de manera negativa), y el tabaquismo.

Así que el origen de lo de los 8 vasos de agua al día como secreto para una piel sana sigue siendo un misterio. Pocos de los demostrados beneficios atribuidos al consumo abundante de agua se refieren a la piel de modo alguno. El agua es el nutriente más importante para nuestro cuerpo. Sin ella moriríamos en cuestión de días, y mantenernos hidratados nos procura beneficios contrastados, como por ejemplo , evitando que alguien que ha tenido piedras en el riñón vuelva a tenerlas, según un grupo de investigadores ingleses. Pero no tenemos tantas pruebas de otros beneficios.

Mientras tanto, las discusiones sobre la regla de los 8 vasos, sobre la cantidad de agua necesaria para limpiar los riñones de toxinas y sobre la labor del agua para acabar con nuestro apetito descontrolado siguen. Todo ello dependerá, evidentemente, en la temperatura de ambiente y en cuanto ejercicio hagamos. Tampoco es cierto que otros líquidos no aporten lo mismo que el agua. Incluso la comida contiene más liquidos de los que imaginas. La pizza, por ejemplo, es un 40-49% agua. La cantidad de agua derivada de la comida depende de tu dieta. En los estados unidos esta en torno al 22%, mientras que en países en los que la dieta mediterránea prevalece es más alta, debido a la mayor ingesta de frutas y verduras.

Así pues, el problema es que no hay pruebas que demuestren que consumir más agua mejore de manera alguna el estado de tu piel. No podemos afirmar rotundamente que no funcione, simplemente no hay pruebas. Lo que deja la pregunta de cuánta agua debemos beber al día sin responder. Y como todo depende de factores circunstanciales como la temperatura ambiental y lo que estemos haciendo, hay un indicador interno bastante fiable: la sed.

 

(Fuente: http://bonanovamedica.com/) 

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