El dilema de PSJ Cobre Mendocino: ¿el cobre sale por el Pacífico o por el Atlántico?

El CEO de la compañía, Fabián Gregorio, detalló la pulseada logística entre los puertos de Chile y la opción argentina. Distancia versus clima, la clave de un proyecto que ya entró al RIGI y planea producir en 2029.

Miércoles, 01 de julio de 2026 a las 16:40

El megaproyecto minero PSJ Cobre Mendocino avanza a paso firme. La iniciativa ya ingresó formalmente al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y transita su etapa de factibilidad con la mira puesta en el mercado internacional. Sin embargo, hay una definición clave que todavía genera debate interno y que se expuso con fuerza en el encuentro binacional “Cordillera que une”, realizado en Los Andes, Chile: por dónde saldrá el concentrado de cobre hacia el mundo.

Fabián Gregorio, CEO de la compañía, ratificó que los puertos chilenos son la salida natural por una cuestión de cercanía geográfica y que, de hecho, ya figuran en el Informe de Impacto Ambiental aprobado. A pesar de esto, advirtió que la balanza no está completamente inclinada y que la opción de los puertos atlánticos argentinos sigue bajo una rigurosa lupa.

La guerra de los números: 350 km vs. 850 km

La matemática inicial favorece rotundamente a Chile. El ejecutivo planteó los números que hoy manejan en sus escritorios, donde se comparan los escasos 350 kilómetros necesarios para llegar al Pacífico frente a los 850 kilómetros que se deben recorrer para alcanzar un puerto en Rosario.

Esa enorme diferencia en distancia es el principal argumento de la alternativa trasandina, aprovechando el corredor bioceánico que históricamente unió comercialmente a Mendoza con el vecino país.

Por qué el Atlántico sigue dando pelea

A pesar de la desventaja en kilómetros, la opción de sacar el cobre por Argentina tiene cartas fuertes para jugar y ofrece ventajas que equilibran la balanza. Entre los factores más competitivos del trayecto hacia el Atlántico se destacan los 850 kilómetros de llano absoluto, la posibilidad de transportar un volumen más grande por camión y la total ausencia de los condicionantes climáticos que son propios del cruce cordillerano.

Para un proyecto que transportará el mineral en camiones encapsulados, según exige su Declaración de Impacto Ambiental, la previsibilidad es un factor crítico. Gregorio fue tajante al explicar que por la ruta argentina no sufren las inclemencias del tiempo que hacen que cierre la cordillera por 30 días, sumando además otra variable operativa de peso en los muelles: en el Atlántico no hay marejadas que detengan la carga.

Un gigante con proyección internacional

La definición logística es vital debido al enorme volumen que moverá la mina. El proyecto contempla una capacidad de procesamiento cercana a las 10 millones de toneladas anuales, con una producción promedio de 40.000 toneladas de cobre fino al año en sus inicios. De todos modos, Gregorio estimó que la operación podría escalar rápidamente a un rango de entre 60.000 y 70.000 toneladas anuales, con una vida útil estimada inicialmente en 16 años y chances de extenderse a 27.

Cuenta regresiva y análisis exigente

El CEO de la compañía adelantó que realizarán un análisis muy exigente en los meses venideros, dejando en claro que la moneda sigue en el aire y la definición se mantiene abierta.

Con una inversión declarada de US$ 891 millones bajo el paraguas del RIGI, PSJ Cobre Mendocino planea una operación a cielo abierto con planta de procesos e infraestructura energética propia. El cronograma oficial ya está en marcha, con la previsión de iniciar la construcción en 2027 y comenzar a producir formalmente en 2029. Antes de que las máquinas empiecen a mover tierra, la empresa deberá resolver este millonario dilema de rutas y puertos.

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