Por corresponsalía Mendoza
La investigación penal contra Marcelo D’Agostino, ex subsecretario de Justicia de Mendoza y hombre de confianza del gobernador Alfredo Cornejo, dejó de ser un expediente común por violencia de género para convertirse en una batalla de recursos extraordinarios, espionaje interno y filtraciones que tienen en vilo al Poder Judicial.
El caso sumó un nuevo y escandaloso capítulo tras salir a la luz el contenido de “Hay juec@s en Berlín”, un grupo de WhatsApp privado que nuclea a los magistrados del Tribunal Penal Colegiado.
El polémico expediente llegó a esa instancia superior luego de que la abogada querellante, María Elena Quintero, recusara a la conjueza Julieta Pina González, quien había sido designada originalmente para resolver los planteos de la causa.
La querella argumentó que, por su condición de conjueza aspirante a cargos permanentes, la magistrada carecía de la independencia necesaria y se encontraba condicionada, debido a que su estabilidad laboral depende directamente de los mismos estamentos políticos vinculados a D’Agostino.
Ante la negativa de la conjueza a apartarse, se sorteó un tribunal de alzada integrado por los jueces María Belén Salido, Eleonora Arenas y Mauricio Juan para destrabar la situación. Sin embargo, antes de que pudieran sesionar, la defensa del ex funcionario contraatacó con una prueba explosiva.
El contraataque de la defensa, liderada por los abogados Daniel Sosa Arditi y Eduardo De Oro, se basó en denunciar un temor fundado de parcialidad por parte de la jueza Salido, exigiendo su inmediato apartamiento.
Es que, al compartirse una noticia del caso en el mencionado chat privado, la magistrada ironizó de manera textual escribiendo "Uyy, seguro que le piden prisión preventiva jejej", lo que desató una cadena de comentarios despectivos y valoraciones negativas por parte de sus pares del tribunal.
Para los defensores, estas manifestaciones jocosas e irónicas y las risas explícitas sobre una eventual detención vulneran por completo la garantía constitucional de un tribunal objetivo.
Marcelo D’Agostino: de hombre de poder a imputado
El exfuncionario de Alfredo Cornejo se desempeñó como subsecretario de Justicia de Mendoza (un puesto clave en el andamiaje político y judicial), su renuncia y la posterior imputación por violencia de género fue un cimbronazo institucional.
El conflicto salió a la luz tras la presentación formal realizada por la abogada de su expareja de ante la Fiscalía de Delitos en Contexto de Violencia de Género.