La situación del complejo fronterizo Los Horcones, ubicado en territorio argentino del Paso Internacional Cristo Redentor, volvió a quedar bajo la lupa luego de que la Dirección Nacional de Aduanas de Chile presentara una denuncia formal ante organismos de su país por las condiciones en las que desarrolla tareas parte de su personal.
De acuerdo con información publicada por el diario chileno El Mercurio de Valparaíso, el organismo advirtió sobre el deterioro de las instalaciones y señaló que los funcionarios están expuestos a condiciones que podrían comprometer su seguridad laboral. La presentación fue dirigida a la Dirección de Fronteras y Límites y a la Subsecretaría del Interior de Chile.
Entre los principales problemas señalados figuran deficiencias edilicias, fallas en los sistemas de calefacción y dificultades vinculadas a la habitabilidad del complejo. El reclamo cobró mayor fuerza en las últimas semanas tras detectarse una fuga de gas en sectores destinados a cocina y alojamiento, en un contexto marcado por las bajas temperaturas cordilleranas.
Según el reporte del medio trasandino, los trabajadores decidieron modificar su rutina y regresar diariamente al complejo chileno Los Libertadores para descansar, evitando pernoctar en las instalaciones ubicadas en Argentina. En ese marco, también solicitaron que el paso cierre a las 18 horas para garantizar cruces seguros antes de la caída de la noche.
Los funcionarios sostienen que las dificultades no son nuevas y que se arrastran desde hace años. Sin embargo, aseguran que la situación se agravó a fines de mayo, coincidiendo con la salida del entonces coordinador argentino del corredor fronterizo, Justo José Báscolo.
Siempre según El Mercurio de Valparaíso, las autoridades chilenas fueron alertadas sobre un eventual "grave riesgo de accidente" asociado a las condiciones climáticas, la escasa iluminación y los desplazamientos diarios que debe realizar el personal entre ambos complejos fronterizos.
La intervención de Aduanas de Chile busca que se impulsen gestiones diplomáticas ante las autoridades argentinas para encontrar una solución que permita garantizar condiciones adecuadas de alojamiento y trabajo para los agentes que operan en uno de los principales pasos internacionales entre ambos países.