Son contados con los dedos de una sola mano quienes se dedican a atender un locutorio o ser lustrabotas, pero Miguel y Héctor le ponen el hombro a sus respectivas labores. En la nota, los trabajadores dijeron cómo perduran al paso del tiempo, de qué forma lograron reinventarse y cuánto cuestan los servicios que brindan respectivamente.