Nació en la más humilde de las circunstancias. A los meses de vida quedó ciega y cuando tenía 6, perdió a su mamá de cáncer. Su abuela se hizo cargo de ella, de su historia, y se transformó en el envión que la llevó a conquistarlo todo. En agosto se convertirá en la primera mujer ciclista de la provincia en llegar a unas olimpiadas.