Su nombre es Ignacio Salas, tiene 18 años y se puso por primera vez los patines de niño, cuando su deporte era el hockey. Una escuela sobre las ruedas y un sueño que después se fue gestando solo ante la llegada de la disciplina a su querido Jáchal. La malla de la Selección Argentina como bandera, el roce internacional y un objetivo entre cejas: el campeonato Mundial de Patinaje Artístico en China.