Capítulo XLVII de "Historias del Crimen" en Spotify: el asesinato del plomero y los tres jovencitos que terminaron frente a la Justicia

Luis Silva tenía 59 años y fue asesinado a puñaladas en la habitación que alquilaba en Capital. La escena del crimen impactó por la posición en la que quedó el cuerpo y por las pruebas que dejaron los atacantes durante la fuga. Tres jóvenes fueron detenidos, pero sólo uno recibió una condena por el homicidio.

Jueves, 09 de julio de 2026 a las 11:24

La madrugada del 4 de diciembre de 1999 quedó marcada por uno de los crímenes más impactantes ocurridos en la Capital sanjuanina. Luis Santiago Silva, un plomero de 59 años, fue encontrado muerto en la puerta de la habitación que alquilaba sobre calle Brasil, a pocos metros de avenida Rawson. La escena era estremecedora: el cuerpo permanecía boca abajo, con las piernas flexionadas y apoyado sobre la cabeza y los hombros, como si hubiera intentado escapar o pedir auxilio antes de desplomarse por las heridas que acabaron con su vida.

La investigación permitió reconstruir que Silva había pasado las horas previas acompañado por otras personas. En el interior de la habitación los policías encontraron cuatro vasos, una botella de fernet sin terminar, una gaseosa y un juego de naipes sobre la mesa. El hombre vestía únicamente una bermuda y había claros signos de una pelea. La autopsia determinó que presentaba dos heridas punzantes en el tórax, otra en el corazón y cortes en las manos compatibles con un intento de defensa. Los peritos establecieron además que fueron utilizadas dos armas blancas, una de ellas un cuchillo de cocina.

Entre los primeros elementos hallados apareció una remera roja que no pertenecía a la víctima y que más tarde sería una de las pruebas clave para identificar a los responsables.

Mientras los investigadores trabajaban en la escena, una comunicación de la oficial Lidia Bustos abrió una línea decisiva para la causa. La policía informó que aproximadamente una hora antes una patrulla había perseguido a tres jóvenes que escapaban por la zona. Durante la fuga abandonaron una bicicleta, una ganzúa en forma de T y un sobre de cuero antes de perderse tras saltar una pared del Hospital Rawson.

Poco después comprobaron que el sobre pertenecía a Luis Silva. La sospecha de que esos tres jóvenes habían estado en la escena del crimen comenzó a fortalecerse.

Un vecino también aportó un testimonio importante. Relató que vio correr desesperadamente a tres muchachos desde la calle Brasil. Recordó que uno iba en bicicleta, otro vestía una camiseta de Boca y el tercero llevaba el torso desnudo mientras sostenía un objeto en una de sus manos.

Los investigadores reconstruyeron además el entorno de la víctima. Silva vivía solo desde hacía tres meses en esa habitación alquilada y era oriundo de La Bebida, donde residían su exesposa, sus hijos y otros familiares. Ellos contaron que el plomero acostumbraba reunirse a tomar bebidas alcohólicas con un grupo de jóvenes y que algunos de ellos incluso lo visitaban en la pieza. Entre esos amigos mencionaron a Hugo Alejandro Nieto.

La referencia no pasó inadvertida. Los policías establecieron que el día anterior al crimen Nieto había llevado el Ford Escort de Silva a un taller para colocarle autoadhesivos, una muestra de la confianza que existía entre ambos. También verificaron que el joven registraba antecedentes penales desde la adolescencia por distintos delitos.

La investigación reveló además que Nieto se movía junto a dos adolescentes, uno de Villa El Salvador, en Chimbas, y otro de Villa Rodríguez Pintos, en Rivadavia. Los tres habían pasado la noche del viernes juntos.

Otra prueba terminó de complicarlos. La bicicleta abandonada durante la persecución pertenecía a una joven de La Bebida, quien declaró que la noche anterior los muchachos se la habían pedido prestada. Ante su negativa, se la llevaron por la fuerza.

Ese mismo sábado la Policía detuvo a Hugo Alejandro Nieto, de 18 años, en La Bebida. Más tarde fueron apresados los otros dos sospechosos, ambos de 17 años.

En un principio los investigadores creyeron que el móvil había sido el robo. Circuló la versión de que Silva había cobrado recientemente un dinero proveniente de un seguro y que los jóvenes buscaban quedarse con esa suma. Sin embargo, esa hipótesis perdió fuerza cuando comprobaron que el plomero no había recibido ese pago.

Con el avance de la causa comenzaron a aparecer distintas versiones de los propios implicados. Nieto aseguró que los tres habían ido a compartir bebidas y jugar a las cartas con Silva. Según su relato, ya de madrugada discutieron porque querían que el hombre comprara comida y él se negó. Dijo que salió a la vereda y que fueron los dos adolescentes quienes pelearon con la víctima antes de escapar.

Los otros dos jóvenes dieron una versión completamente distinta y señalaron a Nieto como el autor de la agresión. Ninguno pudo desvincularse totalmente del hecho. La remera roja hallada en la habitación pertenecía a uno de ellos y una pericia identificó huellas dactilares de Nieto en una de las botellas encontradas junto a la víctima. Además, los tres fueron reconocidos por el vecino que los vio huir del lugar.

En octubre de 2001 comenzó el juicio oral contra Hugo Alejandro Nieto. Los otros dos acusados todavía se encontraban bajo el Régimen Penal de Minoridad, por lo que su proceso permanecía suspendido. Durante el debate, la defensa sostuvo que Nieto no había participado del crimen y que, en todo caso, podía atribuírsele un encubrimiento. El fiscal, en cambio, pidió modificar la acusación inicial y juzgarlo por homicidio simple al considerar que no se habían acreditado los agravantes vinculados al robo.

El tribunal integrado por los jueces Héctor Fili, Enrique Domínguez y Ricardo Conte Grand coincidió con esa postura y condenó a Hugo Alejandro Nieto a 12 años de prisión como autor del delito de homicidio simple.

El proceso de los otros dos jóvenes recién llegó a juicio en abril de 2003. Durante el debate quedó acreditada su participación en el homicidio, pero surgió un obstáculo determinante. Mientras permanecieron detenidos no habían recibido el tratamiento tutelar obligatorio previsto por la Ley de Minoridad, requisito indispensable para avanzar hacia una condena.

Frente a esa situación, los jueces declararon la responsabilidad penal de ambos —uno como partícipe principal y el otro como partícipe secundario del homicidio simple—, pero terminaron absolviéndolos en virtud de lo establecido por esa legislación. En consecuencia, el único que cumplió una condena por el asesinato de Luis Silva fue Hugo Alejandro Nieto.

Cumplió parte de la pena en el Servicio Penitenciario Provincial, obtuvo salidas transitorias en 2006, accedió a la libertad condicional en 2008 y en 2011 se dio por cumplida la condena. Sin embargo, años más tarde volvió a tener reiterados conflictos con la Justicia por delitos contra la propiedad, con nuevas condenas por hurtos y robos entre 2017 y 2022.

Más de dos décadas después, el crimen del plomero Luis Silva sigue siendo recordado por la violencia del ataque, por la impactante escena que encontraron los primeros policías y por una causa judicial que terminó con tres responsables identificados, aunque sólo uno de ellos recibió una condena por el homicidio.

Esta producción forma parte de Historias del Crimen, el podcast de Tiempo de San Juan disponible en Spotify. Cada semana se publica un nuevo capítulo con algunos de los casos policiales que marcaron la historia de la provincia. El contenido está a cargo de Walter Vilca, Agostina Montaño y Adrián Caravajal.