Alguien con humor negro podría decir que lo que hicieron fue ir ganando tiempo.
Un grupo de irresponsables habitantes de Armstrong, una pequeña ciudad del sur de Santa Fe, realizó una fiesta clandestina, fue denunciado por vecinos, y alcanzó a dispersarse antes de que puedan detener a alguien.
El lugar elegido no podía haber sido más premonitorio. una fábrica de ataúdes.
La provincia de Santa Fe preocupa a todo el país por el creciente número de infectados por coronavirus, y se ha convertido en el epicentro nacional de la pandemia.