El autismo o Trastorno del Espectro Autista (TEA), es una condición del neurodesarrollo que acompaña a la persona a lo largo de toda la vida, se caracteriza por presentar dificultades en la comunicación social y en la interacción con pares y diferencias en la conducta que pueden variar desde patrones poco flexibles hasta intereses o comportamientos más restringidos o repetitivos.
Autismo: entre el 60% y el 70% de las personas con TEA no presentan discapacidad intelectual
En el Día mundial de Concienciación sobre el Autismo, destacan que la inclusión y la participación son fundamentales para favorecer la calidad de vida.
El Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo se conmemora este jueves tras una iniciativa establecida por la Organización de las Naciones Unidas en 2007, mediante una resolución de la Asamblea General, con el objetivo de aumentar la conciencia pública sobre el autismo, promover la inclusión social, educativa y laboral, fomentar el respeto por la diversidad neurobiológica e impulsar el acceso a diagnóstico temprano y apoyos adecuados.
Según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, el autismo es una condición heterogénea: cada persona presenta un perfil único de fortalezas, desafíos y necesidades de apoyo, mientras que, en las últimas décadas, se observó un aumento en su prevalencia, especialmente en casos sin discapacidad intelectual asociada, ya que, se estima que entre el 60% y el 70% de las personas con TEA no presentan compromiso intelectual, lo que evidencia la amplia diversidad dentro del espectro.
“La detección precoz y el acceso a apoyos adecuados son fundamentales, ya que favorecen el desarrollo, la participación y la calidad de vida de las personas con autismo y sus familias”, comenta la Dra. Viviana M. Enseñat, coordinadora de la Unidad de Pediatría del Desarrollo del Hospital Británico. En este contexto, resulta clave desmitificar algunas creencias frecuentes:
El autismo no es una enfermedad, sino una condición del neurodesarrollo. Asimismo, muchas personas con autismo desean vincularse con otros, aunque puedan hacerlo de maneras diferentes o requerir apoyos en la comunicación social, mientras que no todas las personas con autismo presentan discapacidad intelectual, y el diagnóstico no siempre se realiza en la primera infancia: en algunos casos puede darse más tarde.
Es importante evitar atribuir todas las situaciones o dificultades al diagnóstico, ya que las personas con autismo, como cualquier otra, pueden atravesar diversas experiencias emocionales, médicas, educativas o sociales.
“Cada persona con autismo tiene su propio perfil, con formas particulares de comunicarse, aprender y participar en la vida cotidiana. Reconocer esta diversidad implica promover entornos más accesibles, flexibles y respetuosos de las distintas necesidades”, precisó la especialista.
El respeto, la inclusión y la participación son fundamentales para favorecer el desarrollo y la calidad de vida. Esto supone escuchar las voces de las personas con autismo, considerar sus experiencias y generar oportunidades reales en la educación, la vida social, la comunidad y el ámbito laboral.__IP__
Construir una sociedad más inclusiva implica valorar la diversidad, reducir barreras y generar contextos donde todas las personas puedan participar, aprender y desarrollarse plenamente.
FUENTE: Agencia NA