Brasil atraviesa un momento de turbulencia política. La decisión del juez brasileño Alexandre de Moraes de imponer prisión domiciliaria al ex presidente Jair Bolsonaro desató una fuerte reacción en Washington. A través de su Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, el Departamento de Estado de los Estados Unidos calificó la medida como una “amenaza directa a la democracia” y denunció el silenciamiento sistemático de la oposición por parte del Supremo Tribunal Federal (STF).
Estados Unidos respaldó a Jair Bolsonaro, que podría ser condenado a 40 años de cárcel
DEsde Washington señalaron que el juez De Moraes avanzó contra el ex presidente Jair Bolsonaro de forma autoritaria.
“Dejen a Bolsonaro hablar”, fue el mensaje contundente publicado por la oficina estadounidense, que advirtió que estas acciones no sólo atentan contra la libertad de expresión, sino que representan una utilización de las instituciones judiciales con fines partidarios.
Moraes fue recientemente sancionado por Estados Unidos en el marco de la ley Magnitsky.
La reciente participación de Bolsonaro en una manifestación fue la razón para profundizar su aislamiento. La fiscalía pidió 40 años de cárcel por considerarlo culpable de organizar un golpe de Estado contra Lula Da Silva.
Trump salió al cruce de la justicia de Brasil
El respaldo de Estados Unidos no es aislado. Desde el entorno del ex presidente Donald Trump, quien mantiene un estrecho vínculo con el líder opositor brasileño, se anticipan nuevas sanciones contra funcionarios judiciales brasileños involucrados en el juicio a Bolsonaro. Trump ya había dispuesto el congelamiento de activos de Moraes en suelo estadounidense.
El hijo de Bolsonaro quiere que destituyan al juez
El senador Flávio Bolsonaro, hijo del ex mandatario, reclamó enérgicamente el inicio de un proceso de destitución contra Alexandre de Moraes. “No tiene condiciones de seguir en el cargo”, sentenció, y denunció el uso del Poder Judicial como herramienta de persecución política. Eduardo Bolsonaro, actual diputado federal, también denunció el “abuso de poder crudo” del STF, y exigió la inmediata restitución de los derechos políticos de su padre.