Por Sebastián Saharrea
Los buitres, San Juan, y cómo reaccionar ante una injusticia
La senadora Riofrío habló pestes de Macri y el acuerdo, pero anunció que hará lo más conveniente para la provincia. El tema también se habló en reuniones de gobernadores y de intendentes, donde participó Aranda. Por Sebastián Saharrea.
No hay duda de que el asunto domina la agenda. En todos los rincones de la política argentina, desde el medio ambiente natural en el Congreso hasta la más remota mesa de café en San Juan, el asunto será qué hacer con el millonario pago a los fondos carroñeros.
Tampoco hay demasiada duda de que se trata de una auténtica injusticia global que de cualquier manera hace falta resolver, e impone el desafío de trazar escenario ya no sobre lo más justo porque el fallo judicial ya está en firme y sin tribunal superior para ser apelado, sino lo más conveniente.
¿Y por qué injusticia? La cosa es así. Entre los dos canjes lanzados por el gobierno argentino en 2005 y 2010 para salir del default total de 2002, logró reunir a un 93% de los acreedores en su propuesta de pago consistente en respetar 0,30 centavos por dólar en mora, con la novedad diseñada por Lavagna de un bono atado al crecimiento. Hubo una aceptación casi total, pero una parte del 7% restante (en realidad compradores de esa deuda defaulteada y casi sin valor, de allí el término buitres) accionó judicialmente contra el país y logró un fallo del juez Thomas Griesa –tribunal neoyorkino aceptado previamente como instancia judicial por el país- que les dio la razón y obligo al país a pagar el capital, más interés y punitorios. Aprovechando el vacío legal a nivel global sobre las quiebras de países, en las cuales un solo acreedor puede hacer caer toda una reestructuración, no como en las quiebras comerciales en las que la minoría debe aceptar compulsivamente la voluntad de la mayoría.
En este caso, el 93% que aceptó es una clara mayoría que podría imponerse en cualquier quiebra ordinaria, pero con los países es otra cosa. Hasta acá. Y así, los que entraron al canje aceptaron migajas con tal de cobrar algo y los que fueron a tribunales ganaron. Pasarán por ventanilla por unos 3,5 dólares por dólar en mora, producto del 25% de quita que aceptaron sobre el volumen total que ascendía a unos 4 dólares por dólar en mora que les dio el fallo.
No hay que hacer demasiadas cuentas para notar semejante desequilibrio producto del lobby judicial neoyorquino. La cátedra completa coincide en definirlo incluso como una injusticia, y algo que el propio orden financiero se propone ahora regular de alguna manera. Pero de aquí para adelante.
Y es justamente aquí donde nace el nuevo dilema nacional. Sí, se trata de una injusticia y el desafío ahora es cómo reaccionar ante ella. Si hacerlo de manera empecinada sobre aquellas condiciones iniciales, pese a que el fallo de Griesa fue confirmado en segunda instancia y desechado por la Corte, por lo que es inapelable y causa graves perjuicios al país. Sólo por el hecho de hacer entender al mundo que Argentina tiene razón. O poner en práctica el sentido común y avanzar en un acuerdo que cierre el asunto y abra la puerta a la llegada de nuevos horizontes en materia financiera para el país, aunque el chiste le cueste entre 10 y 15 mil millones de dólares. Nuevamente la cátedra inclina la balanza esta vez por el reporte a pérdida pese a la injusticia que sobrevuela con ruido a buitres.
Hace falta todo ese contexto para comprender en su completa dimensión a la senadora sanjuanina Marina Riofrío el domingo pasado en Paren las Rotativas (a las 21 por Telesol). Se despachó con generosidad la legisladora que deberá levantar su mano por la derogación o no de la ley cerrojo (que impide una propuesta mejor que la del canje y fue sancionada como seducción a los bonistas para que entraran originalmente). Dijo que se sintió agraviada por Macri, que no le cree nada de lo que dijo y sugirió que con su actitud no hace otra cosa que espantar eso que más necesita: manos alzadas como la de ella en el Senado, la Cámara en la que menores espacios ocupa el macrismo y sus aliados radicales.
Pero a pesar de todo eso, ese gesto terminante tornó en mayor moderación cuando se le consultó si ya tenía definido su voto sobre los buitres. Allí explicó que "yo pertenezco a un grupo político que tiene gobernadores” y deslizó de ese modo que escuchará al gobernador Sergio Uñac para decidir qué es lo que le conviene a la provincia. Notable demostración de estar atragantada con aquella pregunta inicial sobre cómo reaccionar ante una injusticia. Matizada por su frase de que "ideológicamente” le sería difícil votar por la derogación de las leyes sin tener bien claro "para qué nos endeudamos”, pero bien conciente de que en su rol hay cosas que están primero.
En especial, si de ese endeudamiento activado por el acuerdo con los buitres dependen inversiones en obras para la provincia. Asuntos que definirá el gobernador Uñac en sintonía con los legisladores sanjuaninos. Y en los que también se deberá calibrar la relación política con la Nación en un asunto que ésta considera crucial y que seguramente llevará al gobierno de Macri a una ronda de consultas con los mandatarios provinciales.
Lo que sí fue Riofrío es la primera legisladora nacional por San Juan en poner las cosas en blanco sobre negro. Que pese al desagrado que puede llegar a causarle un voto en sintonía con la Nación por los buitres, en su orden de prioridades figura en primer término la necesidad de coordinar con el gobernador Uñac la manera de moverse en bloque y de la mano de quien toma las mayores decisiones en la provincia como es el mandatario.
En eso, la senadora abrió una línea que seguramente tendrá nuevos capítulos cuando llegue el momento de coordinar con el resto de los legisladores del FpV (José Luis Gioja incluido, quien junto a Daniel Tomas anunciaron que bajarán el martes a dar quórum, contra lo anunciado por el jefe de bancada Recalde), donde se avecina la dificultad de unificar el discurso con el senador Ruperto Godoy, por caso. En la misma línea de Riofrío, escuchar el liderazgo del gobernador, parece encolumnarse la bloquista Graciela Caselles, quien ya anticipó su partida FpV para reinaugurar el bloque Bloquista en el Congreso, pero con la intención declarada de acoplarse a las necesidades provinciales y en sintonía con el gobernador Uñac.
El propio mandatario tuvo oportunidad en la semana de semblantear en vivo y en directo en su reunión con Frigerio el altísimo interés del gobierno de Macri en cerrar el capítulo de los buitres, cosa que no ocurrirá si no obtiene un gran suceso en su trato con los jefes provinciales. Por eso se mezclan los asuntos: la negociación por la devolución del 15% de coparticipación que esperan las provincias, la lubricación en la línea de las obras y finalmente el aval parlamentario al acuerdo con los holdouts.
Hasta el intendente capitalino Franco Aranda pudo palparlo. Invitado a Olivos para una reunión con Macri entre todos los jefes comunales de capitales provinciales, se sentó en una larga mesa en la que los ediles llevaban asuntos pendientes muy terrenales como la reparación de calles o la construcción del cordón cuneta, mientras el asunto que daba vueltas era la rosca política por el bendito acuerdo. Lo dicho, buitres por todos lados.
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