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miércoles 1 de abril de 2026

El gran valor de mirarse a la cara - Por Sebastián Saharrea

Hubo dos encuentros opositores clave en los últimos días. El primer mano a mano del año entre los viejos socios. Y una minicumbre Massa-Basualdo de donde surgieron detalles deliciosos. ¿Qué pasó en cada uno de ellos?
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Sebastián Saharrea

En ninguno de los dos hubo fotos, como ordenan las buenas costumbres de la política 2.0 en las que una imagen habla más que mil palabras. Hubo que conformarse con los dibujos, al clásico –y aún actual- estilo de los juicios norteamericanos al que no se permite el ingreso de fotógrafos y donde la propia justicia provee una imagen ilustrada para conformar el apetito mediático.

Con o sin foto, son tiempos de reuniones de tanteo. Lo suficientemente secretas y resguardadas como para generar expectativa, pero sin pasarse de la raya y que nadie se entere: esta vez, el dato filtrado es lo que mantiene vivo el interés. Eso sí, sin más significado que el hecho de sentarse a la misma mesa como todo gesto, sin pronunciar palabra pública.
Ocurre acá y allá. En plena city porteña, sin ir más lejos, donde Scioli e Insaurralde mantuvieron un secretísimo pero a la vez archi publicitado encuentro para hablar …. de nada.
O de gestión, pongamos, como dijeron en público ambos protagonistas: difícil encontrar un tema “de gestión” sin aterrizar en la política, entre un gobernador y un diputado nacional. En fin.

Ocurrieron esta semana un par de este tipo de encuentros que sobrevolaron sobre el armado opositor en San Juan. Empecemos por el de Puerto Madero, aunque la sede haya sido fuera de los límites provinciales, porque es el que condicionará al resto. A ambos lados de la mesa se sentaron el presidencial que más mueve la aguja a nivel nacional (Sergio Massa) y el dirigente opositor que pivotea en el centro del armado y también, el que más mide (Roberto Basualdo).

Si uno pregunta, se encontrará con que hubo una larga charla de casi cuatro horas sin definiciones tajantes. En dos etapas: primero, entre las 9.30 y las 11, cuando el candidato abandonó el departamento del senador sanjuanino para irse hasta los estudios de TN –donde lo esperaba Bonelli en A dos voces-, y siguió a su regreso a las 12 hasta las 2 de la mañana. ¿Tanto tiempo para no producir avances concretos?

Para nada. Sin mayores detalles, y luego de pasar revista a los temas de actualidad y al lenguaje político que irán intentando ensamblar, Massa se fue con la inconfundible sensación de que Basualdo será su hombre fuerte en San Juan, lo que no es poco teniendo en cuenta las últimas perfomances electorales de líder de Producción y Trabajo. Incluso, con la invitación a que el sanjuanino se expanda en todo Cuyo, donde tiene contactos de sobra: en San Luis es íntimo del principal referente, el Adolfo, mientras que en Mendoza desarrolló buena parte de su vida empresaria. Se llevó Massa además una promesa rotunda: “Te voy a poner al mejor candidato posible”, le dijo el senador.

Ahí está el punto, ¿qué será lo mejor?, ¿estará el propio Basualdo incluido entre las alternativas para encabezar la boleta? Nadie suelta prenda en este armado, pero la respuesta es que sí lo está. En off, lo dicen así: si Conti, si a Roberto le da, si aparece un tapado, en fin, todos condicionales. ¿Y Marcelo Orrego? Ni hablar de eso, después del tornado que se desató la semana pasada por la publicación en Tiempo de San Juan. Pero si tiene que ser, será.

Salvo el santaluceño, todos los involucrados se sentaron hace una semana alrededor de una mesa por primera vez en el año. Nada menor. Los convocó Rodolfo Colombo a su finca pocitana, y todos aceptaron amablemente la invitación, aún debiendo postergar la partida a alguna excursión de pesca. Enrique Conti, Roberto Basualdo y Mauricio Ibarra llegaron el viernes al mediodía, degustaron las ensaladas (que preparó Rosario, la mujer de Colombo) y jugaron sus fichas. Hubo picada y asado (el dueño de casa escondió el carneo casero de tradición familiar), que hasta Basualdo (quien en su alimentación no incluye la carne) encaró con gusto. En ese clima, cicatrizaron las heridas de los últimos meses y dejaron varias perlitas dignas de análisis.

A tono con los tiempos, la primera definición concreta no fue verbal sino gestual. El simple hecho de ir, dice cosas. Y muchas. Es que todos los que sentaron en la mesa fueron, son y seguramente serán el epicentro de runrunes varios sobre la fidelidad al grupo. A Ibarra le venían frunciendo la nariz por sus palabras de proximidad con Gioja, después de haberlo combatido por todos los medios. Sumado a que siempre que había un encuentro en común para la foto, le pasaba algo que impedía su presencia: no estuvo en la llegada de Cáceres a Diputados, no estuvo cuando vino Massa, y no se privó en dejar claro su malestar con Basualdo por el armado del año pasado.

Pero también sobre el resto hay resquemores cruzados. Sobre Conti, miran con atención su relación con los otros espacios opositores: fue muy fuerte el comentario en la semana de que era mirado con atención con el PRO para tentarlo a formar tándem electoral con Eduardo Cáceres. Nadie lo descarta de plano. Sobre Colombo, tampoco se podría sacar de cálculo el mismo destino –el macrismo-, aunque con menos chances. Eso sí, el actuarista no deja de expresar su corazoncito radical cada vez que aparece la ocasión: si bien no fue al encuentro de Cobos de esta semana en su pregrinación por ruta 40, nunca deja de mandarle mensajes. Y Cobos reporta en las otras filas opositores, el Frente Amplio Unen, con el que en teoría este encuentro liderado por Basualdo deberá competir. Hasta a Roberto –el líder indiscutido del espacio- lo suelen mirar de cruzado. En especial, por lo que muchos consideran un cierre apresurado con Massa a nivel nacional, cuando a varios de la mesa se le escuchan los latidos por algún otro aspirante.

Con todo este panorama, no resultó poca cosa que se hayan vuelto a juntar aunque a nadie se lo ocurrió apretar el click para la foto. Fue la primera vez en el año, entrando a agosto, lo que no requiere más comentario sobre la complejidad de lanzar una invitación en este ámbito y que todos respondan.

Definieron un par de cuestiones que a todos les parece centrales. La primera, fundacional: que por ahora, están todos con los pies en el plato, los mismos del año pasado con la única baja (¿definitiva?) del macrista Cáceres. Siempre subrayando el por ahora, modismo gramatical que influye a todo el bordado político provincial y nacional que se precie en estos tiempos de vientos electorales.

La segunda, que habrá un eje sobre el que pivotearán todas las decisiones, integrada por ellos cuatro, únicos autorizados para evaluar la conveniencia del conjunto. ¿Hablaron de candidaturas, de fórmulas o de expectativas ese viernes? No hizo falta, todos saben leer los diarios y deducir a qué aspira cada uno. El problema grueso sobrevendrá cuando haya que hacerle lugar en las listas a la caravana que sigue a cada uno, cerrar departamentos, calzar listas de concejales. Problemas del futuro.

Lo importante, coinciden todos, es haberse reunido a solas y sin compañías (además de ellos cuatro, sólo estuvo la basualdista Susana Laciar). Mirarse a los ojos, cara a cara, y sólo con eso frenar cualquier desplante, para no andar después llorando como en el tango.
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