ver más

miércoles 1 de abril de 2026

Las puertitas del Sr. Recio – Por Sebastián Saharrea

Desde su poco visible secretaría, es “el” hombre fuerte de Tribunales. ¿Por qué entonces busca irse, y desde la misma Corte lo empujan para irlo? Relaciones peligrosas y uso político.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Así de asombroso es el asunto: mientras en el Foro de Abogados, la opción “Luis Recio” bate record negativo en el sufragio de sus colegas para camarista, en la ventanilla de la Legislatura paga migajas como favorito absoluto. Si fuera una apuesta y el lector dispusiera de unas monedas, el mejor consejo sería jugárselos a las patas del caballo que no puede perder: el supersecretario.

Y no es que la encuesta del Foro resulte precisamente despojada de intereses. Fue creada la compulsa como método de expresión de la voluntad de sus asociados, que votan simbólicamente y publican el resultado como una pretensión de transparencia en el trámite. Lo que no se sabe es desde cuándo la elección de un juez deba responder a la preferencia de los abogados, menos aún nucleados en un organismo eminentemente político y en el que cada fracción responde a una manera de ver el mundo (justamente, una posición política) y se alinea además –y por lo general- con una agrupación política, como lo acaban de demostrar los últimos comicios para vice.

Además, tiene el organismo un par de integrantes entre los cinco que eligen a los jueces, y por ese canal puede expresarse el colectivo de los hombres de ley, un asunto que esta columna retomará más adelante. Y para cerrar el círculo de intereses por el que los abogados del Foro miran esta historia, es necesario subrayar que no hay grupo de abogados que se precie sin alguna cuenta pendiente con quien hasta ahora maneja los hilos del palacio con mano firme.

Ya en tema, las primeras preguntas a responder son: ¿Por qué Recio es el hombre más poderoso de la estructura judicial sanjuanina?, y ¿por qué parece existir un acuerdo tácito entre este hombre y la Corte para deshacer el vínculo, si es cierto eso que nadie se baja de esas alturas por decisión propia como lo acaba de hacer el propio Recio postulándose para ser un gris camarista después de decidir vida y obra de todo el mundo entre las cuatro paredes del edificio?

A la primera, los hechos. Como secretario de la Corte, Recio estuvo a cargo del que fue hasta ahora el único concurso de ingreso de personal a Tribunales y fue sorprendido por una denuncia que lo colocó en un lugar incómodo, respaldada por grabaciones y todo: una mujer lo señaló por haberle supuestamente entregado por lo bajo las respuestas a las preguntas del concurso. Fue un incendio, con causa judicial y todo, que la misma Corte se encargó de encontrarle la vuelta para frenar y mandar a archivo.

Desde ese momento resultó afectada su reputación, pero no su influencia, si es que alguien aún conserva en Tribunales la facultad de para sentirse afectado por supuestas indecencias. Por el contrario, la aureola del Supersecretario creció desde ese momento bajo la siguiente suposición: si fue capaz que forzar al máximo tribunal de justicia provincial a embarrarse las manos con una absolución decididamente impopular, del mismo tamaño serán los secretos que administra sobre el funcionamiento del servicio y sus máximas figuras cortistas.

En efecto, no sólo esta salvada de papas sino una dinámica judicial de protección mutua ha reforzado la intimidad del vínculo entre Recio y la Corte, consagrada en el pedido de los magistrados –en formato de insinuaciones que todos los involucrados saben comprender- por la suerte del secretario en los organismo constitucionales encargados de designar los jueces. De allí tanto favoritismo.

Recio es un secretario que ha ido ganando poder dentro de la estructura hasta tener más gravitación que los propios cortistas en el edificio. Sabe y decide todo: quién entra y quién sale, a quien designan, quiénes subrogan, qué jueces tienen tales causas, cuáles son las debilidades y las fortalezas de cada quién, cómo relacionarse y cómo manejar los tiempos. Si hay una vacante, él las cubre. Si falta personal en determinada sección, hay que ir a pedirle a él. Así fue acumulando poder funcional en Tribunales hasta tener más decisión que el organismo, a conceder favores y cobrarlos, a mostrar el anillo.

Por eso fue una sorpresa en cierta forma que la propia Corte lo designara como camarista subrogante a principio de año, y que ahora por propia decisión se anotara como postulante a un puesto de simple camarista civil, nada ingrato por cierto ni falto de espacios de poder porque se trata nada menos que del tribunal de alzada del caso expropiaciones. Pero sí exento de aquellos superpoderes que supo desplegar. Como si Grondona volviera a ser presidente de Independiente.

En la respuesta a esa pregunta es donde se abren las aguas. Hay en Tribunales quienes adjudican la movida a una sencilla operación de condiciones laborales: nadie mejor que el propio involucrado para responder si, por ejemplo, el 82% móvil que tienen los jueces como privilegio de retiro respecto de la mayoría del resto de los mortales en este país, opera también para un secretario como lo es él. A sueldos actuales, el de un camarista es notoriamente más que el de un secretario, no por paliza. ¿Realmente importa eso?

Aún así, sigue siendo difícil de entender. En especial, cuando hace falta nombrar a no menos de 300 empleados de planta en Tribunales de manera urgente, y todo indica que nuevamente será la ocasión de hacer entrar por la ventana a los señalados por los capos de Tribunales. Lo harán entonces los familiares, amigos y allegados de todos ellos, cortistas, fiscales y altos secretarios. ¿Irse justo ahora?

Hay también quienes le entregan a la movida de salida de Recio un sentido oportunista. Son los que dicen que la debacle del servicio es tan cuesta abajo, que el secretario ha decidido por una salida individual y a tiempo antes que explote la hoguera diaria de causas demoradas, fallos insólitos y falta de conducción.

Volviendo al Foro, no soplan justamente vientos de paz con el asunto Recio. Porque los dos integrantes de la entidad –Rolando Lozano y José Luis Rahmé- votaron a favor de la nominación de Recio en la terna de aspirantes, que por otra parte fue unánime. Y la conducción se quejó amargamente porque esa visión de seleccionar a Recio no es compartida por casi ningún profesional que votó en la encuesta del Foro, como consta en el resultado más bajo que haya registrado aspirante alguno desde que se realiza ese sondeo.

Lo que dicen en el Foro bajo cuerda es que los abogados que los representan deberían tener en cuenta esa opinión. Lo que dicen los abogados es que a ellos los votaron para ejercer la representación en el Concejo de la Magistratura, por lo tanto realizan su trabajo bajo mandato electoral y no tienen necesariamente que coincidir con lo que expresan los abogados en la encuesta. Se agrega: si habría que votar al que gana la encuesta no sería necesario designar a dos representantes, sino simplemente remitir el resultado de la votación.

Ni en tribunales ni en la Legislatura será un asunto que no deje secuelas. Ahora la palabra la tienen los diputados, con el condimento de que nadie discute quién será en que gane entre los tres que se postulan. Como casi siempre, en realidad.
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar