Qué pasó con Caballo Anca, la colonia agrícola que iba a hacer florecer el Noreste sanjuanino

Son las tierras vírgenes que fueron expropiadas por el gobierno y donde se pensaba extender las hectáreas de tierra productiva de la provincia. La Nación las volvió a poner en vigencia.
Viernes, 05 de mayo de 2023 a las 23:38
Vista de las tierras de campo Caballo Anca, entre Jáchal y Valle Fértil. 

Hace 15 años surgió en San Juan un ambicioso proyecto que prometía transformar una extensa e inhóspita tierra del Noroeste sanjuanino, en una nueva región agrícola ganadera. El gobierno invirtió dinero y años de estudios, y tras idas y vueltas el proyecto quedo dormido. Ahora, en el marco del Plan Integral Argentina Irrigada, que lanzó el Gobierno nacional a fines de abril, el desarrollo agrícola en Campo Caballo Anca -unas 64.000 hectáreas desplegadas entre Jáchal y Valle Fértil- volvió a cobrar vigencia porque las autoridades nacionales lo pusieron en agenda. La Nación lo incluyó en el millonario presupuesto de 105,8 millones de dólares destinados a que San Juan mejore el riego de unas 35.000 hectáreas, con fondos provenientes de organismos multilaterales de crédito. Para caballo Anca está dispuesto a invertir 30 millones de dólares, para desarrollar 8.037 hectáreas.

No obstante, el proyecto que en la agenda nacional figura con un estatus de “prefactiblidad” es mirado con cautela por la provincia, y no harán declaraciones por el momento. ¿Cuáles son los motivos? Por empezar, el Plan Argentina Irrigada tiene como meta aumentar la superficie sobre todo en la Pampa Húmeda que es la que más ha sufrido la sequía y ha perdido los rendimientos de cereales como soja, maíz, trigo y girasol, que son generadores de dólares para el país. Pero en esa zona, y a diferencia de lo que ocurre aquí, los cultivos dependen exclusivamente de las lluvias.

En San Juan, la superficie agrícola depende de la nieve que cae en cordillera, que luego derrama por el río, se almacena en diques y se distribuye por canales. También depende del riego subterráneo, pero siempre a través de concesiones de uso de agua otorgadas por ley a los agricultores y ganaderos. Tras una persistente sequía, el plan de San Juan ahora solo está enfocado en eficientizar el uso del agua en las hectáreas que ya están concesionadas. Así, todas las obras hídricas proyectadas o en ejecución; se limitan a buscar esa eficiencia en el riego, sobre todo en los canales. Por ley, actualmente está extinguida la posibilidad de otorgar nuevas concesiones de riego. Por eso, el Gobierno Provincial está en un compás de espera para desarrollar esa colonia agrícola, que, al ser nueva, implicaría otorgar concesiones a los nuevos colonos que se asienten en Caballo Anca.

La historia del proyecto agropecuario

En el año 2008 la gestión giojista expropió el terreno denominado “Campo Caballo Anca”, de casi 64.000 hectáreas, ubicado en la cuenca del Río Bermejo, entre Jáchal y Valle Fértil. Quería fundar allí una colonia agrícola –ganadera que se desarrollara mediante el uso de perforaciones de agua. El gobierno centró su atención en el proyecto mientras se desarrollaba la ruta 150 que pasa por uno de los costados, y que luego acompañó con una línea eléctrica a lo largo de su recorrido.

Pero el proceso de expropiación se demoró por la presentación de planteos judiciales de supuestos propietarios. Tras la resolución de esos recursos, el Ejecutivo tomó posesión de esas tierras en el año 2013.

Se hicieron varios estudios sobre el clima y la cantidad de agua disponible para ver qué tipo de cultivos o actividades eran las ideales. Uno de ellos, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) determinó que la calidad del suelo para el cultivo es buena: tras 20 meses de estudios concluyó que el 70% de Caballo Anca es apto para cultivar vid, olivos y pastura, y para criar ganado. El INTA determinó que allí se pueden realizar casi las mismas actividades que en el Valle de Tulum, que tiene unas 120.000 hectáreas de desarrollo agropecuario, con lo cual Caballo Anca tiene potencial para sumar un 40% a esa superficie, o bien agregar un tercio si se lo compara con lo explotado en todos los valles sanjuaninos, que son unas 150.000 hectáreas.