Esperan nevadas esta semana, pero el pronóstico hídrico disminuyó y el agua seguirá siendo escasa

Aunque entre miércoles y jueves podrían registrarse nevadas en la cordillera, el secretario de Recursos Hídricos de San Juan, David Devia, advirtió que llegan con retraso y que el panorama hídrico sigue siendo preocupante.

Lunes, 29 de junio de 2026 a las 13:38
Personal de Hidráulica realiza cateos de nieve en la cordillera para medir la cantidad de agua acumulada y elaborar el pronóstico hídrico de la temporada.

La llegada de un frente frío y las posibles nevadas abren una ventana de esperanza para la cordillera sanjuanina. El Secretario de Recursos Hídricos, David Devia, dijo a Tiempo de San Juan que existe una alta probabilidad de que entre miércoles y jueves se registren nevadas, un fenómeno esperado desde hace semanas y que resulta clave para comenzar a recuperar reservas hídricas.

Sin embargo, el funcionario fue claro: aunque la nieve será bienvenida, no alcanza para revertir un escenario que continúa siendo delicado. Las precipitaciones llegan con atraso, el pronóstico de derrame empeoró y San Juan volverá a cerrar el año con un importante déficit de agua.

Nevadas con alta probabilidad

Devia explicó que el escenario sigue siendo probabilístico, aunque "todo apunta" a la ocurrencia de nevadas durante esta semana. "Obviamente la cantidad de nieve no la podemos saber hasta que ocurra el evento", aclaró. No obstante, destacó que las nevadas registradas anteriormente, aunque fueron escasas y no acumularon suficiente agua, sí cumplieron una función importante: enfriar el suelo cordillerano.

Ese proceso ayuda a reducir el fenómeno de “sublimación” -el pasaje directo de la nieve a vapor de agua-, una situación frecuente en los Andes centrales cuando existe poca humedad. "Ahora entramos en el período en el que podemos empezar a acumular agua en forma de nieve", indicó.

Un invierno que llegó tarde

El funcionario provincial reconoció que este año el comportamiento de las nevadas viene retrasado respecto de lo habitual. Según explicó, en un año promedio las primeras acumulaciones importantes deberían haberse producido durante mayo, algo que no ocurrió.

Devia indicó que los distintos centros de observación del mar y la atmósfera, junto con especialistas de la Universidad Nacional de San Juan, coinciden en que el fenómeno de El Niño presenta este año un comportamiento atípico y atrasado. Por ese motivo, incluso existe la posibilidad de que continúen registrándose nevadas recién hacia septiembre, un comportamiento poco habitual para la cordillera sanjuanina.

"Todo va a servir", sostuvo el funcionario, aunque advirtió que también será fundamental que las temperaturas en altura permanezcan lo suficientemente bajas para que las precipitaciones caigan en forma de nieve y no de lluvia.

Además, explicó que, si las nevadas se producen más tarde de lo habitual, también se retrasará el incremento del caudal del río San Juan.

El pronóstico del agua empeoró

Más allá de las nevadas previstas, Devia pidió mantener la cautela al analizar el panorama hídrico de la próxima temporada. "Hay que tomar decisiones en función de los números", afirmó. En ese sentido, recordó que el pronóstico inicial contemplaba un derrame anual cercano a los 950 hectómetros cúbicos, pero la realidad terminó siendo muy distinta. "Vamos a estar muy por debajo de ese número", anticipó, respecto a la estimación anual que se calcula cada año entre octubre y setiembre del año siguiente.

Hoy las proyecciones oficiales ubican el derrame entre 620 y 650 hectómetros cúbicos, es decir, aproximadamente un tercio menos de lo previsto al comenzar la temporada, en la primavera 2025. Para el funcionario, los datos disponibles todavía no muestran un cambio significativo en la tendencia de disminución de la oferta hídrica que afecta a San Juan desde hace años.

La necesidad de cuidar las reservas

Ante este escenario, Devia insistió en que la provincia debe seguir profundizando el uso eficiente del recurso y mantener una administración prudente de las reservas. Explicó que un año con mayores nevadas no implica consumir toda el agua disponible, sino que resulta necesario conservar parte de esos volúmenes para afrontar futuras temporadas deficitarias. Según señaló, esa estrategia permite sostener el abastecimiento y evitar que disminuya la superficie productiva de la provincia cuando vuelven los años secos.

Devia recordó que históricamente el río San Juan registraba un derrame promedio cercano a los 1.993 hectómetros cúbicos, que hace 15 o 20 años descendió a unos 1.500 hectómetros cúbicos, y hoy se ubica a la mitad de ese valor. "Tenemos menos del 50% de la provisión de agua que históricamente brindó el río San Juan", concluyó.