Entrar al local de Foca Niños y no ponerse a jugar es inevitable, aunque usted tenga 60 años. Los juguetes de madera producidos por Federico Granado atrapan a chicos y grandes con sus colores y diseños, nuevos y viejos, desde rompecabezas y juegos de encastre hasta yo-yo, trompos y juegos de ajedrez con muñequitos de madera.
Foca Niños: juguetes de madera para chicos y grandes
En Rawson se fabrican y venden desde casitas hasta sillas, mesas y otros juegos didácticos como rompecabezas y de encastre. Para los adultos hay yo-yo, trompos y baleros para volver a la infancia. Por Viviana Pastor
El emprendimiento, que comenzó hace 6 años este diseñador industrial sin herramientas y casi sin materiales, hoy es un éxito: esta semana tuvo que parar de recibir pedidos de casas y mangrullos para el día del niño porque no iba a poder cumplir.
"Siempre mi sueño fue trabajar en esto y cuando me decidí arranqué con un pedazo de madera que tenía en mi casa y unos tarros de restos de pintura, con las críticas de mucha gente pero yo le metía para adelante. Hice tres balancines de madera (esos caballitos que se mecen en el piso) y los puse en la puerta de mi casa. No sé quien fue el último cliente de hoy, pero siempre voy a recordar al primer cliente que me compró uno de esos balancines. Ya teníamos 4 hijos, ahora tenemos 6, y no es lo mismo empezar solo y sin respaldo de nadie que cuando tenés ayuda de otros. Mi vieja me tarjeteó una placa de madera y así fui de a poco, compraba lo que iba usando, pintura, lo que sea", contó.
Ahora Foca es marca registrada. Las ventas siguen subiendo y muchos de sus clientes son guarderías y jardines de infantes. "Hemos crecido mucho, tanto que por ahí me asusta, porque no tengo empleados y trabajamos solos con mi señora", señaló Granado.
Rosana Romero, la esposa, contó que hace algunos años ganaron un Capital Semilla que les permitió comprar algunas máquinas muy básicas, pero dos veces le robaron en el taller y les llevaron todo, "hasta la notebook".
Pero no se desanimaron y siguieron apostando a este sueño. Incluso Federico alienta a otros emprendedores a que comiencen a producir y sigan sus sueños. "Hay gente muy talentosa, me encantaría que se animen, hay gente muy capaz. Por ahí por el miedo a perder un trabajo fijo no se animan a arrancar. Muchos me dicen ‘che ya tenés mucha competencia’, yo les digo que es lindo tener competencia porque uno aprende y se desarrolla más", dijo.
Esta familia trabaja contenta, eso se nota en estos juguetes y dan ganas de llevarse todos.
La mayoría de las ventas es a gente que se comunica por la página de Facebook y después retira en el local de venta, sobre calle Cano 376 este, Rawson.
"Seguimos ampliando la variedad de productos, buscamos siempre ofrecer algo nuevo y trabajar con la mayor conciencia posible. La idea es seguir creciendo en este rubro infantil, hacemos camas temáticas, de princesas, autos, lo que pida el cliente. A mí me gusta mucho hacer esto y te tiene que gustar", aseguró Federico.
Hoy lo que más vende Foca Niños son las casitas de madera, cuestan entre 15.000 y 20.000 pesos pero la gente hace esa inversión gustosa. Son casas de 2 metros, por 1,80 metro de altura, sobre una base de 45 centímetros, piso pintado, plastificado, por dentro la pared es lisa y puede ir pintada.
"La casita se venden mucho, tengo clientes exigentes pero a veces hay detalles que el cliente no se da cuenta pero yo trato de hacer lo mejor por el niño. No te digo que sea perfecto, es bastante artesanal, pero la calidad es muy superior a cuando empecé. Los clientes que compran una vez vuelven siempre, porque yo no pienso en el adulto que me está comprando, pienso en el niño que lo va a disfrutar", contó Granado.
El resto de los productos tienen precios de lo más variados, hay pequeños juegos didácticos de $120 o un yo-yo de $50. "Nos gustan los juegos clásicos, por eso hago caballitos de madera, y los juegos que jugábamos antes. Una de las razones por la que las casitas se venden mucho es porque los padres nos dicen que prefieren gastarse la plata en una casita y ver a los chicos jugar y no en una play y tenerlos sentados adentro", contaron.
Cuatro de los seis hijos de los Granado Romero son los mejores probadores de los juegos. Los columpios son un sueño y las sillitas que imitan el estilo Miró, pura facha. Me imagino que tienen muchos juguetes de madera estos chicos ¿no?, le decimos a Federico que respondió: "En casa de herrero... (risas) algunos tienen".
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