Un imprevisto alteró la logística, pero no el ánimo del plantel. A poco del partido frente a Rosario Central, el colectivo que trasladaba a San Martín sufrió un desperfecto mecánico y obligó a activar un plan B de urgencia: llegar en taxis al estadio.
Así fue como diez movilidades particulares trasladaron a los jugadores hasta la puerta del Gigante de Arroyito. Lejos de dramatizar, los futbolistas se lo tomaron con humor y bajaron de los autos entre sonrisas y saludos a los curiosos que los esperaban.
"Lo pudimos resolver así", comentó entre risas uno de los jugadores verdinegros.