"Vamos Boca", canta Claudio al compás de una de las canciones más populares de la "12" y que diariamente se escucha en el departamento en el que vive junto a sus padres y hermana Sara. Vestido de pie a cabeza con los colores “azul y oro”, con una máscara en el rostro debido a que sufre hipertensión pulmonar, además de cardiopatía congénita, el pequeño expresa con ilusión sus ganas de conocer al plantel xeneize. Habla lo justo y necesario, pero con esos ojitos brillosos y una sonrisa contagiosa lo expresa todo.
La historia de Claudio, el nene que fue adoptado con 11 meses y se hizo fan de Boca por su papá de corazón
Claudio tiene una historia emocionante. Cuando nació en el Hospital Rawson los médicos le daban poca esperanza de vida. Pasó los primeros meses solo y bajo la contención y cuidado sólo de los profesionales. Fue hasta que aparecieron dos ángeles que apenas lo vieron quedaron eclipsados y no dudaron en acompañarlo, para luego hacerse cargo de él y adaptarlo formalmente. "Habían muchos niños, pero nosotros sentíamos en nuestros corazones que era él. Fue un amor sin palabras y no nos equivocamos. Nos sostiene de una manera tremenda", cuenta al borde de las lágrimas Liliana, su mamá.
Cuando emprendieron juntos el camino el niño tenía 11 meses y pesaba apenas 4 kilos. Fue una batalla dura, en la que tuvieron que sobrepasar complejas operaciones y largos tratamientos. Pero la fe y la esperanza los mantuvo unidos y con entereza.
Ahora la ilusión del chico es conocer a los jugadores, en especial a Carlitos Tevez, y a Juan Román Riquelme, flamante vicepresidente segundo del club. También sueña con presenciar un partido, cosa que podría ser factible pero siempre y cuando se den las condiciones para que pueda salir de su casa: una de ellas es que no corra viento Zonda. "Por diferentes causas nunca pudo ir a ver al equipo y siempre me lo reclama. Ahora puede hacerlo, no es algo sencillo, pero está un poco mejor y quizás se puede permitir", contó Juan Carlos, su papá