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jueves 2 de abril de 2026

Estados Unidos

Mandó al hospital a un rival, lo expulsaron y se fue llorando

Maximiliano Urruti, delantero del FC Dallas, tiró una media chilena y noqueó a un defensor. Por eso, vio la roja.
Por Redacción Tiempo de San Juan
Maximiliano Urruti siempre soñó con salir en la tapa de todos los diarios, destacarse por su talento, brillar, ser famoso... Cuando debutó en la Primera de Newell's, en el 2011, sintió que estaba a punto de lograrlo. Sin embargo, recién por estas horas lo consiguió: aunque no de la manera en que él lo había soñado.

Luego de jugar una temporada en el Toronto Fútbol Club y otras dos en los Portland Timbers, el futbolista argentino firmó con el FC Dallas. Y en el centro de los Estados Unidos, Urruti se ganó el cariño de la gente y el respeto de sus rivales, hilvanando buenos partidos.

Pero todo se empañó el último martes, cuando su equipo enfrento al Sporting Kansas City por los cuartos de final de la US Open Cup. Luego de 90 minutos peleados y en los que ninguno de los dos logró convertir goles, comenzó la prórroga. Ahí, cada ataque se convirtió en una oportunidad para definir la historia. Y Urruti lo tenía claro.
 
 


Sin embargo, cuando se disputaban 10 minutos de los primeros 15, una jugada cambió el curso del partido y de la noche para el delantero argentino. ¿Por qué? Luego de un pelotazo frontal al área, Urruti intentó una media chilena con la idea de sorprender al arquero rival. Pero en lugar de la pelota se encontró con la cabeza de Ike Opara, defensor norteamericano de Sporting Kansas City.
 
 
 


Tras el feroz impacto, Opara cayó desplomado y los gestos de desesperación de sus compañeros alertaron al cuerpo médico de que algo no andaba bien. Asustado, Urruti se acercó para ver cómo estaba su rival. Y el panorama no era bueno. Por suerte, a los pocos minutos, el defensor fue retirado en camilla y con un cuerpo médico pero levantando el dedo gordo de su mano derecha en señal de que estaba bien.

Urruti, a todo esto, pensó que lo peor ya había pasado, y es por eso que se sorprendió muchísimo cuando el árbitro le sacó la tarjeta amarilla (ya tenía una por otra infracción) y lo expulsó. Desconsolado y llorando, el rosarino dejó el campo de juego sin poder creer lo que le había pasado.

 
Con su salida, para peor, el FC Dallas se replegó y el Sporting Kansas, con un hombre de más, consiguió marcar, consiguiendo el pasaje a las semifinales de la Copa.

Aunque eso terminó siendo una anécdota. Preocupado por el estado de su rival, este miércoles Urruti se alegró al enterarse de que Opara ("su víctima") había sido dado de alta de la clínica a la que lo llevaron por la conmoción cerebral sufrida.
 
(Fuente: Clarín)
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