Nacido en los ’90, Punto Fijo fue el epicentro lúdico de los adolescentes por veinte años. Las mesas de pool, las máquinas de juegos, el humo y las bebidas entre amigos fueron las principales características que hicieron único a ese rincón céntrico. A 10 años de su cierre, el recuerdo todavía perdura en los treintañeros y cuarentones sanjuaninos.