Alejandro Lorenzo convirtió la pasión por las figuritas mundialistas en un ritual familiar que atraviesa generaciones y amistades. En apenas cinco días logró completar todas las figuritas del álbum de Estados Unidos, México y Canadá 2026, apoyado por su hija Emma y una comunidad sanjuanina de coleccionistas que espera cada cuatro años como una verdadera fiesta. Entre álbumes inéditos, ediciones especiales y cientos de intercambios, la historia combina nostalgia, ansiedad futbolera y una obsesión que no distingue edades.