Hay una constante que empieza a definir el camino de la Selección argentina en el Mundial 2026: este equipo nunca baja los brazos. Cuando parecía que Inglaterra tenía el boleto a la final en el bolsillo, apareció otra de esas ráfagas que ya son una marca registrada del conjunto de Lionel Scaloni. En apenas seis minutos, Argentina pasó de la frustración a la euforia, dio vuelta el partido 2-1 y se clasificó a una nueva final de la Copa del Mundo.
El encuentro en Atlanta fue cerrado, intenso y muy disputado. Después de un primer tiempo con pocas situaciones, Inglaterra golpeó a los 55 minutos mediante Anthony Gordon, que aprovechó un error defensivo para establecer el 1-0. La reacción argentina se vio en la cancha y comenzaron a sucederse las ocasiones frente al arco de Pickford. Hasta llegaron esos 6 minutos épicos.
Messi rompió la resistencia inglesa y Enzo encendió la ilusión
Cuando el reloj marcaba los 85 minutos y Argentina parecía despedirse del Mundial, Lionel Messi volvió a hacerse cargo del partido. El capitán recibió cerca del área, amagó para sacarse de encima la marca y encontró el espacio justo para asistir a Enzo Fernández, que apareció de frente al arco. El mediocampista controló y sacó un potente derechazo desde la puerta del área que dejó sin posibilidades al arquero inglés y desató el festejo albiceleste. Era el 1-1 y el impulso anímico que necesitaba el equipo de Lionel Scaloni para ir por la clasificación.
Una conexión de oro: Messi asistió y Lautaro sentenció la semifinal
Con Inglaterra golpeada por el empate, Argentina no se conformó con llevar la definición al tiempo suplementario. Ya en tiempo de descuento, otra vez apareció Messi para marcar la diferencia. El capitán recibió por la derecha, levantó la cabeza y envió un centro preciso al corazón del área. Allí apareció Lautaro Martínez, que les ganó a los defensores en el salto y conectó un cabezazo letal para vencer al arquero y decretar el 2-1 definitivo. La remontada quedó consumada y la Selección selló el pasaje a una nueva final del Mundial con otra demostración de carácter y jerarquía.
Ya es una costumbre
La remontada frente a Inglaterra no fue un hecho aislado. En los 16avos de final, Argentina necesitó el tiempo suplementario para eliminar a Cabo Verde por 3-2 después de estar dos veces en ventaja y sufrir dos empates antes de encontrar el gol de la clasificación a los 111 minutos. Luego, en octavos, protagonizó una reacción todavía más impactante: perdía 2-0 con Egipto hasta el minuto 79 y terminó imponiéndose 3-2 con tres goles en el tramo final del partido. En cuartos de final también debió sufrir: igualó 1-1 con Suiza en el tiempo reglamentario y recién en el alargue consiguió el 3-1 que lo depositó entre los cuatro mejores.
El recorrido muestra un patrón evidente. Si en la fase de grupos Argentina había dominado con autoridad, en los cruces encontró una nueva identidad: la de un equipo resiliente, capaz de soportar los momentos adversos y de resolver los partidos cuando la presión es máxima. Contra Inglaterra volvió a hacerlo. Y esa fortaleza anímica lo llevó, otra vez, a una final del mundo.