La aventura mundialista de Cabo Verde terminó, pero el reconocimiento de su gente recién comenzaba. Tras una campaña histórica en su primera participación en una Copa del Mundo, la selección regresó a las islas y fue recibida por una multitud que convirtió el Aeropuerto Internacional Amílcar Cabral en una verdadera fiesta.
Con banderas, cánticos y una emoción desbordante, miles de hinchas se acercaron para darle la bienvenida al plantel, que quedó grabado para siempre en la historia del fútbol caboverdiano. La delegación fue ovacionada como si hubiera levantado el trofeo, en una muestra del enorme orgullo que despertó su actuación en el Mundial 2026.
El conjunto africano fue una de las grandes revelaciones del certamen. En su estreno absoluto en una Copa del Mundo logró competir de igual a igual con selecciones de mayor tradición y protagonizó actuaciones que sorprendieron al planeta fútbol. Incluso consiguió mantenerse invicto durante los 90 minutos reglamentarios en todos sus partidos, incluido el empate frente a la Argentina, vigente campeona del mundo.
Más allá del resultado final de su participación, Cabo Verde se ganó el respeto de rivales e hinchas por su personalidad y su propuesta futbolística. Ese rendimiento fue suficiente para que todo un país saliera a las calles a celebrar a un equipo que, sin conquistar el título, escribió la página más importante de su historia deportiva.