Entre banderas y camisetas albicelestes, el banderazo previo al duelo entre Argentina y Austria en Dallas tuvo una protagonista inesperada: la semita sanjuanina. Y detrás de esa historia está Anabella Cortés, una rawsina que vive en Houston desde hace casi tres décadas y que aprovechó la presencia de la Scaloneta en Estados Unidos para sumarse a la fiesta.
La emoción fue doble cuando, en medio de miles de argentinos, se encontró el micrófono de Tiempo de San Juan. "Qué emoción encontrarte con alguien de San Juan acá", contó, todavía sorprendida.
Anabella nació y creció en Rawson y gran parte de su familia sigue viviendo allí. Su mamá, sus hermanos y los Cortés continúan en la provincia, aunque ella armó su vida en Texas. Sin embargo, hay costumbres que nunca perdió.
Cuando le preguntaron qué cosas sanjuaninas conserva en Estados Unidos, la respuesta salió de inmediato. "Tengo semitas", dijo entre risas.
Cada vez que regresa a San Juan, dos o tres veces al año, su mamá le prepara entre 20 y 30 semitas, las congela y ella se las lleva de vuelta a Houston. Las guarda y las va sacando de a poco para acompañar mates y, sobre todo, para espantar la nostalgia. Pero está vez la acompañaron a Dallas.
"La semita, la pachata, el lomito… extraño todo", confesó la sanjuanina, feliz por vivir una nueva aventura detrás de la Selección.
Así, mientras Estados Unidos se viste de celeste y blanco para recibir a los campeones del mundo, también hubo lugar para un símbolo bien cuyano. Porque entre camisetas, banderas y cánticos, el verdadero tesoro sanjuanino también dijo presente en Texas.