El Hard Rock Stadium de Miami vuelve a estar bajo la lupa. Este viernes, la Selección Argentina enfrentará a Cabo Verde por los dieciseisavos de final del Mundial 2026 y, aunque todas las miradas apuntan al debut en la fase eliminatoria, el clima amenaza con convertirse en un protagonista inesperado.
Durante la mañana, el cielo sobre Miami se mostró cubierto por densas nubes, aunque por momentos apareció el sol. Los pronósticos anticipan una tarde húmeda, con lluvias aisladas y posibles tormentas eléctricas, un escenario que podría afectar directamente el desarrollo del encuentro.
El principal inconveniente no sería la lluvia en sí, sino la eventual caída de rayos. Las autoridades estadounidenses aplican un estricto protocolo que obliga a detener cualquier actividad si se detecta actividad eléctrica dentro de un radio de 13 kilómetros del estadio.
En ese caso, el partido deberá interrumpirse por un mínimo de 30 minutos, mientras jugadores, árbitros y espectadores son evacuados del campo de juego y de las tribunas. Si durante ese lapso vuelve a registrarse otro rayo, el conteo comienza nuevamente desde cero, por lo que resulta imposible prever cuánto podría extenderse la suspensión.
Cuando las condiciones sean nuevamente seguras, los futbolistas deberán realizar un calentamiento de cinco minutos antes de reanudar el encuentro.
Un estadio marcado por una final caótica
La preocupación por posibles demoras inevitablemente remite a lo ocurrido el 14 de julio de 2024, cuando el mismo Hard Rock Stadium fue escenario de una de las jornadas más desordenadas que recuerde el fútbol sudamericano reciente.
Aquella noche debía disputarse la final de la Copa América entre Argentina y Colombia. Sin embargo, horas antes del inicio comenzaron los incidentes en los accesos cuando miles de simpatizantes, en su mayoría colombianos, intentaron ingresar sin entradas.
La presión sobre los portones provocó escenas de caos. Hubo avalanchas humanas, personas que saltaron los controles de seguridad y efectivos policiales que debieron intervenir para contener la situación. Muchos hinchas fueron detenidos, aunque otros lograron ingresar igualmente al estadio.
La organización decidió cerrar temporalmente los accesos para recuperar el control, pero los inconvenientes continuaron cuando volvieron a habilitarse las puertas. Como consecuencia, el inicio del partido sufrió sucesivas postergaciones: primero media hora, luego otros quince minutos y finalmente cinco minutos más, hasta que el encuentro comenzó recién a las 22:20.
El desorden también alcanzó a familiares de los futbolistas. Algunos quedaron atrapados fuera del estadio en medio de los empujones y las corridas. Incluso Alexis Mac Allister tuvo que abandonar momentáneamente la concentración para colaborar con el ingreso de sus familiares, mientras que allegados de otros jugadores argentinos también vivieron momentos de tensión.
Una final que terminó al día siguiente
Aquella definición quedó grabada no solo por los incidentes previos, sino también por su desenlace. El encuentro comenzó el 14 de julio, pero terminó ya en la madrugada del 15. Tras un empate sin goles durante los 90 minutos reglamentarios, el título se resolvió en el alargue.
A los siete minutos del segundo tiempo suplementario, Lautaro Martínez convirtió el único gol de la noche y le dio a la Selección Argentina un nuevo título continental. La Scaloneta levantó la Copa América en un estadio que pasó de ser escenario del caos a convertirse en el lugar de otra celebración histórica.
Ahora, dos años después, el Hard Rock Stadium vuelve a recibir a la Albiceleste. Esta vez no hay preocupación por incidentes en los accesos, pero sí por el clima. Si las tormentas eléctricas finalmente aparecen sobre Miami, el estadio que ya fue protagonista de una noche inolvidable podría volver a quedar en el centro de la escena por una nueva interrupción.