Argentina o Suiza: el Mundial puso a prueba a una familia que vive en España y divide el corazón

Ella es argentina, él es suizo y viven en Madrid desde hace años. Su hija nació entre dos culturas y antes del cruce entre Argentina y Suiza por los cuartos de final del Mundial 2026, compartieron con Tiempo Mundial una charla cargada de anécdotas, humor, cábalas y una certeza: el sábado habrá un festejo... y también alguien a quien consolar.

Jueves, 09 de julio de 2026 a las 14:43

El Mundial de fútbol siempre deja historias que trascienden el resultado. Mientras millones de hinchas viven cada partido con la pasión habitual, hay familias que atraviesan los 90 minutos con una mezcla de emociones imposible de explicar. El próximo sábado, cuando Argentina y Suiza se enfrenten por los cuartos de final del Mundial 2026, una casa en España será el escenario de uno de esos relatos que hacen del fútbol mucho más que un deporte.

Allí viven Leticia Saharrea, argentina; su esposo Robert Schlaefle, suizo; su hija Olivia, criada en España, aunque con el corazón repartido entre los países de sus padres; y Mateo, el hermano menor, quien se encuentra de viaje y se siente identificado plenamente con la selección española. Además, como si el mapa no fuera suficientemente amplio, la familia acaba de sumar una nueva nacionalidad a la mesa: el novio de Olivia es ecuatoriano.

La entrevista realizada en Tiempo Mundial, el programa especial de Tiempo de San Juan dedicado a la Copa del Mundo, comenzó inevitablemente viajando doce años atrás, al inolvidable Argentina-Suiza de Brasil 2014. Aquel partido de octavos de final parecía condenado a los penales hasta que, a los 118 minutos del tiempo suplementario, Lionel Messi asistió a Ángel Di María, quien marcó el 1-0 que clasificó a la Albiceleste.

Para esta familia, ese recuerdo todavía genera sonrisas... y algunas cuentas pendientes.

"No nos hablamos durante tres días", recordó entre risas Leticia, mientras Robert intentaba defenderse. El problema no había sido la derrota de Suiza, sino un acuerdo imposible de cumplir: ninguno de los dos debía festejar un eventual gol.

"Eso era imposible. Hice un festejo bajito", recordó ella. "Pero festejó", retrucó él e inmediatamente agregó que "Esta vez todavía no sabemos cuáles van a ser las reglas", consciente de que la historia vuelve a ponerlos frente a frente.

Una casa donde siempre gana alguien

Si algo quedó claro durante la charla es que, pase lo que pase el sábado, en esa familia siempre habrá motivos para celebrar. Olivia se sinceró: "En los Mundiales siempre me siento muy argentina. Pero también me emociona muchísimo que Suiza haya llegado tan lejos. Mis abuelos viven allí, viajo mucho más a Suiza que a Argentina y me siento muy identificada con los dos países".

Cuando le pidieron un pronóstico, terminó haciendo equilibrio sobre una cuerda muy fina: "Creo que va a ganar Argentina... pero quiero que a Suiza le vaya lo mejor posible."

La respuesta provocó una mezcla de alivio y resignación en sus padres.

Mientras tanto, Robert no escondió su deseo. "Con suerte empatamos 0 a 0 y Suiza gana por penales", lanzó entre risas.

Las cábalas argentinas que en Europa no entienden

Uno de los momentos más divertidos de la entrevista llegó cuando Leticia habló de las cábalas mundialistas.

En la final de Qatar 2022, contó, nadie podía modificar absolutamente nada. La misma ropa. Las mismas personas. Los mismos lugares. La misma disposición en el living. Incluso una amiga quedó afuera de la reunión porque nunca había participado de los partidos anteriores.

"Me llamó para preguntarme si podía venir a ver la final y le dije que no. Venía la misma gente de siempre, con la misma camiseta y sentados exactamente en el mismo lugar", reconoció abiertamente.

Del otro lado, Robert reconocía que los europeos viven el fútbol de otra manera. "No son tan cabuleros. Eso es muy argentino."

España, Messi y una relación de amor... con condiciones

La familia lleva años viviendo en Madrid y conoce perfectamente cómo se vive un Mundial desde Europa.

Para Leticia, existe una diferencia muy marcada: "No miro los partidos relatados por españoles. Quiero escucharlos con relato argentino."

Según explicó, durante el Mundial muchos españoles simpatizan con Messi, aunque no necesariamente con Argentina. "Cuando Messi todavía no había sido campeón del mundo querían que levantara la Copa. Ahora que ya la ganó... ya no quieren que Argentina vuelva a salir campeón."

Robert coincidió parcialmente y explicó que, en España, el sentimiento cambia según el rival. "Si juega Francia, muchos prefieren que gane Argentina. Pero cuando Argentina juega contra otros... ahí ya no hay nada seguro."

Un Mundial que también une generaciones

Olivia aportó otra mirada interesante.

Explicó que muchos jóvenes españoles viven el Mundial con enorme intensidad, incluso quienes no siguen fútbol durante el resto del año.

Las redes sociales también alimentan la ilusión de los hinchas españoles, que encuentran coincidencias entre esta Copa del Mundo y la conquistada por España en Sudáfrica 2010.

Sin embargo, cuando se trata de supersticiones, admite que los argentinos juegan en otra liga.

"Ellos no entienden nuestras cábalas."

El fútbol como idioma universal

Durante más de media hora hubo bromas, cargadas, pronósticos y diferencias futboleras. Pero, por encima de cualquier bandera, quedó una imagen que resume perfectamente lo que significa un Mundial.

Una argentina, un suizo, una hija que no quiere elegir entre los dos, un hijo que alienta a España, familiares que llegan desde Buenos Aires, amigos repartidos por Europa y un novio ecuatoriano esperando el resultado.

Todos reunidos alrededor de una pelota. Porque hay partidos que duran 90 minutos pero que quedan para siempre en la historia de una familia.

Este sábado, cuando el árbitro marque el inicio de Argentina-Suiza, en una casa de España alguien festejará, alguien sufrirá y alguien tendrá que consolar al otro.

Pero, como dijo Olivia con una sonrisa, "en realidad, de una forma u otra, siempre termino ganando".

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