Una jauría terminó con la vida de Florencia Ledesma, una joven de 23 años que murió desangrada luego de que la mordieran perros abandonados. El ataque se dio en Albardón. Lamentablemente este deceso no es el único que se produjo por ataques caninos en los últimos años en San Juan. Lara murió producto de la mordida de un pitbull el 14 de septiembre del 2020 y en el 2019, el pequeño Sahir Peñaloza falleció luego de que lo atacara una jauría en Rivadavia. Tras la muerte de Lara, en la Cámara de Diputados se dispuso legislar sobre el tema y se terminó sancionando una normativa, que según los proteccionistas generó más abandono. Qué hizo bien el único país del mundo que logró controlar la población más grande de callejeros.
Por qué la Ley Lara no funciona y qué hizo Holanda para terminar con los perros callejeros
Con la Ley Lara se abrió el Registro Único Provincial de Animales de Compañía y Perros Potencialmente Peligrosos. Hasta junio, solo 150 perros fueron inscriptos por sus propietarios. Se calcula que hay en la provincia 400.000 perros, lo que implica que falta mucho camino por transitar para que el Registro sume más anotados.
A cada perro inscripto en el registro, se le debe colocar un chip en una veterinaria autorizada. El chip cuesta $3.000. También se estipula que los criadores de estos perros deben chipearlos antes de su venta y también comercializarlos esterilizados.
Roberto Bastianelli, conductista canino, opinó sobre la Ley Lara y dijo que aumentó el abandono de perros grandes desde que se sancionó esta ley. Los animales de gran porte se juntan en jaurías y terminan convirtiéndose en perros salvajes. Emilia Merino, conocida proteccionista sanjuanina, dijo que tras la sanción de la legislación aumentaron las intervenciones y en el refugio que ella asiste hay más animales de “razas potencialmente peligrosas” porque fueron abandonados.
Qué hizo Holanda
El único país que supo controlar la población canina callejeros es Holanda, el país que tuvo más perros durante el siglo XIX y, que, a consecuencia de esto, padeció fuertes epidemias de rabia que alcanzaron altas tasas de mortalidad. El miedo a la enfermedad generó recelo ante los canes y esto llevó a muchos holandeses a abandonar a sus mascotas y, por tanto, la tasa de perros callejeros se incrementó notablemente.
Fue así como se determinó que la sobrepoblación canina era un problema social, político y de salud pública y debía abordarse como tal, con políticas y medidas efectivas. La primera de estas medidas fue la esterilización gratuita de mascotas, seguido de la implementación del Dog Research, un plan de que consiste en: recoger, esterilizar, vacunar, identificar y regresar. Otro paso fue el incremento de los impuestos a la compra de perros con pedigree, fomentando la adopción frente a la compra para todos aquellos que buscan un compañero perruno.
Pero ahí no quedó la cosa, las penas se endurecieron con multas de hasta 3 años de cárcel y 16.000 euros por abandono y maltrato animal y se creó un cuerpo policial específico para perseguir e investigar estos delitos.