Si alguien transita por calle Sarmiento pasando Santa Fe, en Capital, se encuentra con la peluquería "Buigues Estilista". Pero no es cualquier peluquería, detrás de ese blindex se teje cada día una historia de tradición familiar y sanjuanina, de esas donde se reeditan con un oficio que sobrevive hasta con la pandemia.
Los Buigues, la familia de peluqueros que construyó un legado
La familia Buigues está compuesta por Roberto, su esposa y compañera de toda la vida, Graciela; la abuela Ramona; y los cuatro hijos del matrimonio Lorena, Cristian, Matías y Agustina. A sus 15 años este padre comenzó a dar sus primeros pasos en la peluquería. Hoy lleva casi cinco décadas arreglando la cabellera de los sanjuaninos, luego cuando Matías tenía 18 y Cristian 23, le siguieron los pasos a "su viejo", contó uno de ellos.
"Yo empecé porque mi padrino me aconsejó que el trabajo de peluquería era un trabajo muy digno para poder hacerlo toda la vida. Entonces a mis 15, fui a un instituto, a una escuela del Gobierno, a aprender este oficio. Lo hice durante 3 años, de ahí lo hice un empleo y no paré hasta la fecha", relata Roberto. Y agrega que "puede interesarme otro trabajo quizás, pero la peluquería es lo que me ayuda a hacer las cosas que a mi me gustan demasiado, es como un trabajo de manualidades".
"Yo de chico lo empecé a ayudar un poco para tener mi dinero, y así poder salir. Pero de a poco me fui metiendo en el rubro al igual que mi hermano", dice Matías. Y recuerda que al principio "venía a ayudar a limpiar, después a lavar cabezas, aplicar colores y me fui perfeccionando en el tema".
Matías toma capacitaciones, pero también las dicta, con el fin de perfeccionarse: "Estamos un poco parados con el tema de dictar capacitaciones por el tema de la pandemia, hemos presentado proyectos al Estado y estamos esperando que nos respondan. La última capacitación fue hace dos semanas en Mendoza, un curso de corte, que hice con TIGI International".
Como consecuencia de la pandemia, la familia Buigues vio afectada su economía seriamente ya que al no ser un servicio básico, la peluquería cerró sus puertas durante varios meses. "Nos golpeó mucho, no podíamos trabajar y estuvimos cerrados dos meses, después dos semanas más, luego a mi me dio COVID, así que fueron tres meses de corrido donde quedamos parados. Un día pudimos abrir, se tomaron todas las medidas, trabajando con turno, tomando temperatura y colocando alcohol, además del uso del barbijo y por supuesto, higienizando seguido", detalla Matías.
A raíz de que hace casi 25 años que padre e hijos se encargan de las cabelleras sanjuaninas, sea de cualquier género o edad, en su histórico negocio de calle Sarmiento, tienen clientes de muchos años, que los siguen eligiendo "de generación en generación"
Los tres se reinventan cotidianamente tomando cursos de capacitación, "no viendo tanto video de Youtube porque no son muy específicos", dice Matías. Además cruzan ideas, tendencias, o peinados por medio de grupos de WhatsApp con personas del país pero también del exterior como Chile, Brasil, Perú y Uruguay, entre otros lugares del mundo. Y sí, señora, como es costumbre, nunca falta el cliente que se queja de los precios, aunque son los menos, ya que "muchos saben cómo está la situación y se acomodan, pagan lo que haya que pagar", comenta este joven estilista.
"Hoy en día tanto el hombre como la mujer son coquetos, está parejo. Antes era la mujer, pero eso cambió con el tiempo. Acá sin ir más lejos a los caballeros le hacemos corte de cabello, barba, o limpiamos cejas, entre las cosas que más nos piden".
Y se acerca la época de todo tipo de fiestas: en colegios, de fin de año, Navidad o Año Nuevo, y las mujeres ya comenzaron a prepararse. "Preguntan precios y piden mucho peinado recogido, con movimiento, de forma natural y no muy elaborado, es lo que se usa ahora", cuentan en la peluquería.
Mirá el imperdible ping pong con los colores y cortes del año más los mitos y verdades de la profesión.