ver más

jueves 2 de abril de 2026

Informalidad y avivadas

Tras el escándalo de Donda, cómo es la situación de las empleadas de casas particulares en San Juan

La representante sindical del sector, Estela Salazar, dio detalles sobre la problemática en la provincia.

La titular del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo, Victoria Donda, quedó en el centro de todas las miradas cuando fue denunciada por su exempleada doméstica. Según aseguró la mujer, la funcionaria intentó pagarle el sueldo adeudado con un contrato en la dependencia pública o un plan social. Sin embargo, este tipo de prácticas no conocen grieta. Anteriormente, el exministro de Trabajo del macrismo, Jorge Triaca, involucró a su empleada como afiliada del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos, que él presidía.

Ambos casos pusieron la lupa en el estado laboral de las empleadas de casas particulares. Y en San Juan los datos no son alentadores. Tiempo de San Juan conversó con la secretaria general del Sindicato de Trabajadoras de Casas Particulares, Estela Salazar, quien aseguró que este tipo de prácticas son de vieja data y que ocurren porque “no nos consideran trabajadoras” y desemboca en astucias patronales. Un ejemplo, según Salazar, fue el trabajo durante la Fase 1 de Aislamiento Social Preventivo y Obligatoria. “Subían a las compañeras de quinta categoría (exceptuadas para concurrir) a cuarta categoría para que puedan ir a trabajar, pero no les pagaban en consecuencia”, dijo. O, también, “descontaban el IFE del sueldo”.

De acuerdo al Sistema Integrado Previsional Argentino en el país existían medio millón de trabajadoras de casas particulares registradas. No obstante, y aquí es donde se refleja uno de los grandes conflictos, la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC mostró que eran un millón y medio. Es decir, un gran porcentaje de las empleadas están “en negro”. Esto se debe, en buena parte, a la irrupción del coronavirus.

En la provincia, aunque no hay números precisos, sí existen las mediciones estimativas del sindicato. Salazar indicó que en 2020 bajó considerablemente la cantidad de trabajadoras domésticas registradas. En marzo del año pasado, el gremio ostentaba 820 afiliaciones. Mientras que, en la actualidad, sólo cuenta con 320. Lo que significa una reducción del 62,79%. Además, la dirigente gremial enfatizó en que los datos son aún peores, ya que consideró que el número de empleadas no registradas superaría las 1.100 y “deben ser muchas más”.

La principal explicación del oscuro panorama laboral es la reducción de la carga horario que sumó despidos. “Las patronas les bajan las horas a las empleadas y, a las que ya tienen pocas horas, les dicen que no vayan más, que ellas se van a hacer cargo de la limpieza porque están más tiempo en la casa”, contó Salazar.

Por otro lado, aquellas trabajadoras que sí conservaron su empleo, tuvieron una merma en la capacidad de compra del salario. Un mes, sin cama adentro, se paga en 19.800 pesos. Mientras que las empleadas cama adentro perciben mensualmente 20.800 pesos. Tales sueldos están atados a la reciente suba del 10%. Aumentará otro tanto en febrero y abril hasta completar un 28%. Pese a ese incremento, Salazar destacó las dificultades a la hora de negociar con “la patronal” las vacaciones: “A veces les dicen a las compañeras que vayan a cortar el pasto o regar las plantas”, por ejemplo.

Temas
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar

video