Hace algunos años, cuando la gente no tenía smartphones ni redes sociales, la forma de hacerle llegar a alguien algún mensaje era por medio de una carta. Desde un poema de amor a una despedida, o la teoría del psicoanálisis de Sigmund Freud, todo se mandaba por cartas.
La historia de la carta que viajó por el tiempo y nos remite a la mayor tragedia de San Juan
En la actualidad hay todo tipo de contactos digitales, como charlas vía streaming, mensajes de texto, sitios de citas, blogs, audio conferencias o las charlas vía zoom que tan de moda están en estos días de pandemia. Las ventajas de estas formas de comunicarse acortan cada vez más los tiempos. Pero incluso con todos esos beneficios, las cartas siguen ganando por goleada en el partido del ambito personal. Mi abuela me dijo una vez que "uno derrama lágrimas de alegría o de tristeza con una carta”. Y que “nunca iba a ser lo mismo recibir algo en las pantallas, que tener un pedazo de papel en la mano que escribió otro. Porque eso te da la sensación de que ese otro está ahí en el papel que tenes en tus manos”, citando las palabras que me dijo cuando quise enseñarle a utilizar el correo electrónico y se negó rotundamente.
De todas las cartas que todavía quedan por ahí, algunas tienen importancia histórica. Como la que encontró una sanjuanina llamada Lorena Ortuño en un viejo cajón familiar. La destinataria era una señora que llegó a la provincia del viejo continente con la comunidad española. Su nombre era María Esperanza Llendo y era una sobreviviente del terremoto. El remitente era su hermano, que en aquel entonces había recibido las terribles noticias del sismo que tuvo su epicentro en Albardón y quería saber cómo estaba su pariente.
El sociólogo sanjuanino Juan José Arancibia, que realizó varias investigaciones sobre la época sostuvo a este diario que “en aquel entonces había dos formas de que las cartas llegaran. Una por avión, la cual no era para todos por el precio y la otra que era por barco, que era la más utilizada”. Pero en este caso el dato del envío no está del todo claro. Al igual que la tipografía y el mismo contenido plasmado en letras itálicas que algunos tipógrafos también llaman bastardilla.
Según nos contó Lorena Ortuño, nieta de la destinataria, “esta carta se la envió un familiar de España a mi abuela que estaba aquí en San Juan cuando pasó lo del terremoto. Mi abuela fue una de las sobrevivientes pero no sé si llegó a contestarle a su hermano”, dijo la mujer que encontró el documento el viejo baúl con fotografías de antaño como la que mostramos a continuación.
A pesar del paso del tiempo el documento todavía conserva un estado integro. Y si bien el mensaje no se llega a distinguir con facilidad para el ojo que no es experto, algo es seguro: ahora pasará a formar parte del tesoro de los Ortuños como un recuerdo de lo que se vivía en la provincia en aquel entonces.
Las frases que se reproducen no tienen suficiente claridad. Lo que sí está legible es que la carta se habría escrito 5 días después de que se produjo el terremoto que destrozó a San Juan, la tarde noche del pasado 15 de enero donde murieron alrededor de 10 mil personas sepultadas bajo los escombros, con un movimiento telúrico de 7,8° (escala de Richter) de aquel sábado que marcó para siempre a San Juan.