Nadie pondría en duda que San Expedito es uno de los santos más queridos en el país, y que en nuestra provincia, su devoción supera en miles a la población habitual que se ve en la localidad caucetera de Bermejo para esta época del año. Es el patrón de las causas nobles y urgentes y en estos tiempos debe ser uno de los más solicitados por la incertidumbre que se vive con el coronavirus y la crisis económica que desborda aún más con la pandemia.
San Expedito en Caucete ¿cómo se vivió el festejo de las causas justas y urgentes?
Pero a diferencia de otros años, en esta edición no hubo multitudes en la novena y ni cierre de las fiestas patronales con la procesión de su imagen por las calles cercanas a Bermejo. "Tuvimos que reforzar los controles para que no vengan las personas que son muy devotas, entendemos que la fe es importante pero las medidas sanitarias también lo son", sostuvo en diálogo con Tiempo de San Juan el oficial principal Omar Reynoso. Y agregó que " la unidad operativa de San Expedito está haciendo operativo en el ingreso principal y en calle proyectada y hasta ahora no hubo novedad".
Pero más allá de los controles policiales, están las creencias y el deseo de expresar la fe en una fecha por demás importante. Por eso la Iglesia Católica en San Juan dispuso varios canales para celebrar su misericordia. Algunos finalizaron antes de las 11 y otros continúan de acuerdo a cada institución religiosa.
El problema también trasciende a lo económico. Porque en Bermejo los miles de puesteros que trabajan habitualmente del turismo religioso no pudieron hacer dinero por el aislamiento social. Recordemos que en dicha localidad no viven más 1.000 personas, de lo cuales varios quedaron después de que el ferrocarril dejara de pasar.
Antes esos parajes era muy conocidos por ser un campo lleno de algarrobos, donde los ingleses fueron los primeros en comerciar la madera. Debido a la venta floreciente, se construyó hasta una estación de tren que distribuía el producto a todo el país. En menos de 5 años, de 50 habitantes el pueblo pasó a tener más de 5.000, familias enteras se mudaron a Caucete para trabajar "en el algarrobo”. Según un informe de este diario que se adjunta para conocer más sobre su historia.
Pero luego la tala trajo sus consecuencias, porque Bermejo pasó a ser lo que ahora está a la vista: un desierto. Ahora es raro ver un algarrobo en pie en esas tierras cauceteras. De los 5.000 habitantes, quedaron solo 300.
Para esas personas que viven ahí San Expedito fue un salvavidas a sus economías. Es que sin dudas la apertura del paraje religioso fue lo que resucitó a Bermejo del olvido, tras la extinción de los campos de algarrobo y de la exclusión de la ruta de los ferrocarriles.
Pero el escenario que muestra hoy con la cuarentena obligatoria es completamente distinto. Repleto de quietud, sin puesteros ni el pueblo en la calle.