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viernes 3 de abril de 2026

emprendedores locales

Encender la creatividad con madera, la novedosa propuesta de un taller sanjuanino

Tres hermanos fabrican de manera artesanal juguetes para los más chicos y, basados en conceptos pedagógicos, potencian sus capacidades al máximo. Un proyecto familiar que rompe esquemas convencionales y propone un futuro mejor.
Por Luz Ochoa

Quienes tienen hijos, nietos o sobrinos habrán visto alguna vez que, a pesar de que los chicos tienen un baúl repleto de juguetes de diversas formas y colores, se entretienen con los objetos menos pensados y de lo más simples. Sin saberlo, encuentran una estimulación que los atrapa por completo del mismo modo en que lo hacen los juguetes didácticos, los que potencian sus capacidades al máximo. Con madera como materia prima y basado en conceptos pedagógicos, un taller sanjuanino fabrica de manera artesanal ese tipo de juguetes que despiertan la imaginación y encienden la creatividad de los más chicos.

Sus fundadores, una psicóloga y dos ingenieros, son tres hermanos que fusionaron sus conocimientos para darle vida a una idea que pergeñaron durante años y que a mediados de 2017 se concretó. Así nació Olsen, el novedoso emprendimiento familiar que con sus productos propone una experiencia ultra sensorial y que ello sea un aporte para el desarrollo del aprendizaje de los niños. 

Andrés, Fernando y Gabriela Olsen, sanjuaninos que crecieron en la ciudad neuquina de Junín de los Andes, vinieron a San Juan para estudiar sus respectivas carreras y, tras recibirse, los dos últimos decidieron radicarse en esta tierra mientras que el otro lo hizo en Mendoza. A pocos kilómetros de distancia unos de otros, iniciaron el proyecto que hoy se muestra más consolidado que en sus primeros tiempos. Es que a base de esfuerzo y compromiso el proyecto ganó un público que crece día a día y que durante la pandemia, para su sorpresa, se multiplicó.

Inspirados en líneas pedagógicas como Waldorf o Montessori -métodos de aprendizaje-, los juguetes que crean tienen un fundamento y están pensados para fomentar la creatividad de los pequeños. "Los juguetes son sencillos, con formas abiertas y sin un manual de uso para que el niño lo manipule con total libertad, ya que mientras menos determinado es un juguete más despierta la imaginación", señala Gabriela. 

Según indica la profesional especializada en chicos, los juguetes que se consumen de forma masiva tienen una determinación muy marcada, es decir que sólo sirven para una cosa. "Si un niño recibe una cocina de juguete, por más colores y perillas que tenga, únicamente lo va a poder usar como tal. Eso no está mal, no estamos en contra de eso, sino que proponemos que haya un complemento. También es bueno que el niño explore mediante sus sentidos", sostuvo y agregó: "Que encastre y que haga estructuras le provoca otras sensaciones, ya que construir da más placer que lo estético".

El espacio de trabajo es un galpón situado en la casa de sus padres y allí es donde nace la magia. La producción es cien por ciento hecha por ellos, desde que obtienen la madera lenga (proveniente del Sur Argentino) hasta el empaquetado del producto final. "Al principio fue un proceso de prueba y error. Hemos trabajado diferentes tipos de madera como pino y otras, pero la calidad de la que usamos ahora es la ideal", explica Fernando.

Fue así que después de varios intentos, el primer juguete que lograron como pretendían -al que denominaron como modelo original- fue el autito de madera con ruedas dentadas y descentradas, que llama la atención del niño no sólo por el desplazamiento que hace sino por el sonido que provoca. Ese mismo evolucionó y hoy lleva dos pasajeros. "El auto de arrastre favorece la independencia del niño/a cuando empieza a deambular. Con sólo tirar del cordel, lo sigue y acompaña a dónde vaya, generando sensaciones de control y seguridad y nutriendo el desarrollo de la confianza en sí mismo", describe la psicóloga.

Los fabricantes aseguran que la pintura que aplican no es tóxica, para mayor seguridad. Como toque final, a cada prototipo le colocan cera de abejas, tampoco nociva y cien por ciento natural que protege la madera. Por su parte, los colores que utilizan pertenecen a una paleta que diseñaron especialmente y que todos se aprecian en el Arcoíris, quizás el producto que más los representa por el logo que los identifica.

El mismo tiene formas simples y abiertas, invita al desarrollo de un juego amplio y acompaña al niño a lo largo de los años, detallan. "Los más pequeños lo exploran sensorialmente y ganan destreza y coordinación visomotora al manipularlo y descubrir la posibilidad de encastre. Al crecer, les abre la puerta al juego simbólico mientras lo usan para recrear escenarios de la vida cotidiana. Les permite vivenciar conceptos como el equilibrio, simetría y resistencia. Al construir estructuras estables, los niños ponen en marcha las funciones de planificación, ejecución y tolerancia a la frustración", certifica Gabriela.   

Aunque la propuesta es amplia y variada, el juguete más requerido es el Balancín: una estructura que no sólo desafía las facultades psicológicas del niño sino también las físicas. Con posibilidad de cumplir diversas funciones, el objeto es el más vendido. 

El Día del Niño del 2018 fue su lanzamiento a las ventas y desde entonces la curva ha sido en ascenso. Sus clientes, según cuentan, son particulares, psicopedagogos y también instituciones educativas como jardín maternales, tanto de San Juan como de Mendoza. Las ferias -en una y otra tierra- fueron sus primeras incursiones en la comercialización y actualmente se valen de las redes sociales para ofrecer sus productos y los envíos a domicilio para completar el servicio.

"Como cada uno tiene su ocupación, vamos de a poco. Aunque hay compromiso de todos, a veces resulta complejo llegar a tiempo para cubrir la demanda y por eso contamos con el apoyo del resto de nuestra familia, a la que le estamos agradecidos", confiesa Fernando, al mismo tiempo que anticipa que el objetivo es seguir avanzando y por qué no incorporar personal en un futuro. "El contexto nos ha llevado a no ofrecer los productos en jugueterías todavía, por ejemplo. Veremos con el tiempo", agrega.  

Con la romántica idea de fabricar juguetes para toda la vida, los inventores admiten que el objetivo fundamental que buscan es que a través de sus creaciones los niños sean capaces de transformar y construir un nuevo mundo. Que mediante una entretenida y sana experiencia, como lo es el jugar, descubran que no hay límites para la imaginación, que todo es posible y quizás, ya de grandes, haberse nutrido de esos valores algo les sirva para lo que les quede de vida.  

Más juguetes, más potencial

El set de bloques invita a construir torres y edificios. Los niños desarrollan la motricidad fina, al mismo tiempo que experimentan con formas, tamaños y colores y descubren nociones espaciales como arriba y abajo, a un lado y a otro.

Los animales autóctonos argentinos son la última creación y presentan un estilo original. Las figuras permiten la exploración sensorial de los más pequeños, quienes pueden tocarlos y llevárselos a la boca con total seguridad. Niños a partir de los dos años pueden comenzar a usarlos de manera simbólica para desarrollar juegos de representación, también despertando la motivación por descubrir el mundo natural que los rodea.

 

 

 

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