El Obelisco porteño, el Cristóbal Colón trasladado de Casa Rosada a la Costanera Norte, los Lobos Marinos marplatenses y el Ejército de los Andes del Cerro de la Gloria mendocino fueron declarados monumentos históricos nacionales por el Gobierno junto a otras 121 obras emplazadas en distintas calles y parques de todo el país.
Dos esculturas sanjuaninas fueron declaradas Patrimonio Histórico Nacional: mirá cuáles y dónde están
El listado fue elaborado por la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos y se oficializa tras la publicación del Decreto 769/2019 del Ministerio de Educación y Cultura que anticipaba la medida.
En San Juan, las obras que incluye la publicación son:
- Domingo Faustino Sarmiento, de Víctor de Pol, ubicado en la plaza 25 de Mayo, de la capital sanjuanina.
Victor de Pol fue un escultor argentino de origen italiano, muy activo en Buenos Aires, nacido en el año 1865 en Venecia y fallecido en el 1925 en Buenos Aires.
La idea del autor fue presentar a Sarmiento sentado rodeado de escolares, como clara alegoría de la preocupación de Sarmiento por la educación.
Se inauguró en 1901, y a la fiesta asistieron autoridades nacionales y provinciales de todo el país.
Para el centenario del fallecimiento del prócer sanjuanino, el lugar fue escenario de un gran homenaje al que asistió el entonces presidente de la Nación, Raúl Alfonsín.
- Juan Jufré, de Miguel Ángel Sugo, ubicado en la plaza Juan Jufré, que se encuentra entre calles Tucumán Norte, Cereceto Este, Juan Jufré Este y Tucumán, de la ciudad de San Juan.
Este Monumento a la Fundación de San Juan, fue realizado en 1947 con rocas extraídas del Cerro Blanco de Zonda (dacitas y andesitas blanquecinas).
En el monumento se observa la escultura del fundador, Juan Jufré, orientada hacia el sur, montado en un caballo con la cabeza gacha, indicando el cansancio de la larga travesía.
Y en el reverso de la misma, aparece una bella mujer española, símbolo de la patria del bizarro conquistador, y delante de ella, como hijo protegido por la madre, la efigie de un niño que representa a la joven Ciudad de San Juan.
En el basamento de la obra se destacan grandes figuras en relieve, sobre la fundación y los Huarpes; cuadros que recuerden a los navegantes españoles de la época y a los aborígenes que fueron los primeros pobladores de la primitiva aldea.