La Dirección de la Mujer de San Juan presentó las estadísticas oficiales de violencia de género en la provincia durante el primer semestre, por lo que a través de los datos proporcionados se puede configurar un perfil de las personas violentas como así también de las víctimas, de modo que las políticas accionen con mayor efecto en los grupos de riesgo. Sin ánimos de estigmatizar a unos y a otros, las características sociales ayudarán a identificar posibles casos de violencia.
Violencia de género: ¿cómo es el típico agresor sanjuanino?
Cómo es el típico violento sanjuanino
- Según las cifras oficiales, el violento sanjuanino es hombre y tiene entre 18 y 39 años.
- Trabaja y tiene estudios primarios completos.
- Mantiene un vínculo de pareja con la víctima y el tipo de violencia que ejerce sobre ella es psicológica y física.
- No convive con la mujer a la que agrede porque dadas las circunstancias se encuentra separado.
- Al momento de atacar a su víctima no lo hace bajo efectos alucinógenos que producen el alcohol o algún tipo de droga.
- Si bien no se puede afirmar con exactitud en qué departamento vive, acorde a los oficios judiciales que se generan, el violento proviene de Pocito, pero también de Rawson, Chimbas, Rivadavia y Capital.
Qué características tiene la víctima sanjuanina
- De los números se desprende, la víctima es mujer y tiene entre 18 y 28 años
- No realiza la denuncia en la Policía
- Tiene trabajo y sus estudios son primarios completos.
- Mantiene una relación de pareja con su agresor, aunque no convive con él porque se ha separado.
- Puede provenir de Pocito, Rawson, Chimbas, Rivadavia y Capital, pues desde esos departamentos se realizan la mayor cantidad de oficios judiciales.
Tal y como lo señaló el informe del Ministerio de Desarrollo Humano, en los primeros seis meses del 2019 hubo 2.823 pedidos de protección, de los cuales 694 se trataron de reincidencias y el resto de nuevos casos.
Un dato alarmante que se desprendió de la presentación es la falta de información de seis distritos sanjuaninos, de los cuales no se tiene registro de oficios judiciales sobre casos de violencia de género. Esto no quiere decir que en Angaco, Calingasta, Iglesia, San Martín, Sarmiento y Ullum no sucedan hechos, sino que se manejan a nivel local y no trascienden en la Dirección de la Mujer, que unifica todo en una base de datos.
De los números que preocupan
El 57 % de las mujeres víctimas manifestó que no desarrolla actividad laboral. Esta situación aumenta la vulnerabilidad de las víctimas de violencia familiar, al no disponer de ingresos económicos que les permita tomar decisiones, teniendo mayores dificultades para poner fin al ciclo de la violencia. Es probable que la persona agresora no le permita a la víctima de violencia familiar ejercer su derecho al trabajo, en un intento de controlar la vida y los actos que realiza, y que en consecuencia, se encuentre en una situación de aislamiento.
Si se compara el porcentaje de personas agresoras que trabajan (72 %), con el 43 % de víctimas mujeres de violencia familiar en igual condición, se observa que persisten desigualdades en el ámbito laboral.