El lugar, ubicado en Pocito, se eligió con el objetivo de que sean los propios padres los que vayan a buscar a sus hijos. Los papás también tendrán la posibilidad de bajarse, darse una vuelta y ver donde dejan a sus chiquitos.
“La idea surgió entre nosotros, un grupo de padres de adolescentes que no tienen adónde ir, por eso quisimos hacer una fiesta diferente, en la que prime la diversión, pero sin alcohol ni humo”, dijo Benmuyal.
Para la matiné se reforzó la seguridad, además de 20 agentes habrá 15 padres vigilando hasta en los baños. Para tomar, habrá jugos y gaseosas y para comer, desde panchos hasta hamburguesas.
La fiesta es un tema que se está abordando también en algunas escuelas, ya que se apuntó a testear la propuesta a través de los centros de estudiantes. Hasta ahora, la respuesta ha sido más que positiva.