"Vamos a aclararlo de entrada. Se trata solo de un partido de fútbol". La frase de Lionel Scaloni llegó apenas se confirmó el cruce entre Argentina e Inglaterra. El entrenador buscó poner el foco en lo deportivo, al igual que algunos de los jugadores de la Selección, quienes evitaron vincular el encuentro con la Guerra de Malvinas y respondieron ante la prensa destacando únicamente las virtudes futbolísticas del rival. Es lo que corresponde. Sin embargo, resulta inevitable que un partido entre argentinos e ingleses despierte emociones que trascienden el deporte.
Cada enfrentamiento entre ambos países inevitablemente reabre una fibra sensible. Mientras en las tribunas vuelve a sonar Muchachos con el recuerdo a "los pibes de Malvinas" y la nueva canción del seleccionado también menciona a las Islas, la semifinal despierta emociones que exceden los 90 minutos. No se trata de revancha ni de mezclar guerra con deporte, sino del peso de una historia compartida que permanece viva en la memoria colectiva.
Por eso, el clásico cántico de "el que no salta es un inglés" adquirirá un significado distinto para buena parte de los hinchas este miércoles a las 16, cuando los equipos salgan a la cancha.
En la previa del duelo por un lugar en la final, Tiempo de San Juan consultó a dos veteranos de la Guerra de Malvinas que hoy viven en la provincia. Ambos compartieron su mirada sobre un enfrentamiento que, aunque se disputa en una cancha de fútbol, inevitablemente remueve recuerdos y sentimientos muy profundos.
Andrés Gazzo tenía 21 años cuando llegó a las Islas Malvinas. Fue el oficial argentino más joven, tanto por grado como por edad, durante el conflicto del Atlántico Sur y terminó convirtiéndose en una pieza clave de la defensa aérea argentina.
Nacido en Paraná, Entre Ríos, hace más de dos décadas que vive en San Juan y es una de las caras más visibles de la causa Malvinas en la provincia. "El partido entre Argentina e Inglaterra tiene una connotación especial para nosotros, porque despierta sentimientos muy profundos. Además, llega en un momento en el que más de la mitad de la población del Reino Unido considera que las Islas Malvinas deberían ser reintegradas a la Argentina. Ganarles en un deporte que ellos crearon tendría un significado muy especial y sería una manera de mostrarle al mundo lo que representa para el pueblo argentino la Cuestión Malvinas”, sostuvo Gazzo.
Y continuó asegurando: “Para ellos también tiene un valor simbólico. El Conflicto del Atlántico Sur no fue un picnic, como muchos pensaban. Sufrieron pérdidas importantes en su flota y en sus medios aéreos, y a eso se suma el recuerdo de la derrota en el Mundial de 1986 con la 'Mano de Dios' de Diego Maradona. Ahora será el turno de la magia de Messi y de todo el equipo. Para un veterano de guerra, ganar ese partido sería una caricia al alma. Son esos momentos en los que las lágrimas tienen otro significado".
Quien también aportó su visión fue Óscar Nicolás Alborno Guevara, presidente de la Agrupación 2 de Abril de San Juan. Combatió con el Regimiento de Infantería 4 en la zona de Monte Dos Hermanas y fue tomado prisionero el 13 de junio de 1982. "Al enemigo lo conozco bien. Lo conocí cara a cara, cuerpo a cuerpo, durante la guerra", comenzó diciendo.
"Para nosotros siempre es especial jugar contra Inglaterra, pero hay que respetar al deporte. La guerra, la confrontación y aquella gesta no tienen nada que ver con un partido de fútbol. A veces se malinterpreta, pero son cosas distintas. Ellos combatieron por sus ideales colonialistas; nosotros lo hicimos por nuestra Patria. Nosotros defendimos lo que es nuestro, nuestra Nación y nuestro pueblo. No tenemos un ideal expansionista como el que tenían ellos”, aseguró, además.
Y finalizó diciendo: “No quiero manchar al deporte con el recuerdo de la guerra. Acá tiene que ganar el mejor. Como argentino, deseo que nuestro país esté bien representado y, gracias a Dios, tenemos una gran Selección. El deporte es una cosa y la gesta de Malvinas fue otra. Lo único que deseo es que Argentina gane, pero dentro de las reglas del juego, sin trasladar a la cancha lo que ocurrió en 1982".