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Se conocieron en una cancha y construyeron una amistad que emociona a todo San Juan

Juan Diego Tejada Casivar y Santiago Molina, ambos con síndrome de Down, se conocieron hace una década en un club de San Juan. Desde entonces comparten estudios, trabajo, hobbies y una amistad que este lunes celebrarán en el cine y con una pizza.

 

Lunes, 20 de julio de 2026 a las 09:21

La amistad no entiende de diferencias ni necesita grandes discursos para explicarse. A veces alcanza con una invitación, una tarde compartida o una promesa sencilla. Este lunes 20 de julio, mientras miles de sanjuaninos celebren el Día del Amigo, Juan Diego Tejada Casivar y Santiago Molina cumplirán con un plan que los tiene entusiasmados desde hace días: irán al cine y después compartirán unas pizzas.

Será apenas un capítulo más de una historia que empezó hace casi diez años y que, con el tiempo, se volvió mucho más que una amistad. Hoy son compañeros de vida.

Todo comenzó en el programa Hockey para Todos, del Club Olimpia Patín Club, dirigido por el profesor Oscar Oviedo. Entre entrenamientos, encuentros deportivos y presentaciones en distintos clubes y estadios nació una relación que fue creciendo casi sin darse cuenta.

El deporte fue el punto de partida, pero nunca el límite. Fue Juan Diego quien convenció a Santiago de inscribirse en el Trayecto Formativo Inclusivo de la Universidad Católica de Cuyo. Allí cursaron juntos en la Facultad de Educación, estudiaron codo a codo, hicieron trabajos en equipo y alcanzaron el mismo objetivo: recibirse como auxiliares administrativos.

Después llegaron nuevos desafíos. El año pasado realizaron juntos un curso de computación en la Asociación ARID y, desde entonces, continúan apostando a seguir aprendiendo.

No todo es estudiar: hay diversión y también trabajo

Pero la vida de estos dos amigos no se resume a estudiar. También comparten espacios recreativos, asisten a clases de danzas folklóricas y otros estilos en la agrupación Amar y Ya, disfrutan de reuniones con amigos, cumpleaños y salidas. Desde el año pasado, además, son compañeros de trabajo en la Panadería Santa Josefina, donde volvieron a encontrarse cada día, ahora con responsabilidades laborales.

Quienes los conocen aseguran que uno siempre está pendiente del otro. Si alguno necesita ayuda, el otro aparece. Si uno se ríe, el otro termina riéndose también.

Juan Diego lo resume con una frase tan sencilla como profunda. "Santi es mi amigo. Lo quiero mucho. Me gusta estar con él. Nos reímos mucho. Yo lo cuido y él me cuida", afirma. No hacen falta más palabras para explicar un vínculo construido sobre la confianza, el afecto y el compañerismo.

Santiago siente exactamente lo mismo. "Entré a Hockey para Todos hace aproximadamente diez años. Ahí conocí a Juandi y, desde ese momento, nos hicimos muy amigos gracias al deporte y a todo lo que compartimos juntos. Juandi es mi mejor amigo. Siempre me acompaña, me hace reír y está en los buenos y en los malos momentos. Lo quiero mucho y me gusta hablar de él en todos lados porque nuestra amistad nació en el hockey, pero ya es parte de mi vida. Te quiero mucho, amigo", expresa.

Las palabras de ambos muestran una relación que fue creciendo paso a paso. Primero fue el deporte. Después llegaron la universidad, los cursos, las danzas, el trabajo y los proyectos compartidos. Cada nueva experiencia fortaleció un lazo que hoy es inseparable.

Para Cristina Casivar, mamá de Juan Diego, esa amistad representa mucho más que el cariño entre dos jóvenes. Es la demostración de que cuando existen oportunidades de inclusión, aparecen también vínculos verdaderos que acompañan el crecimiento personal.

La historia de Juan Diego y Santiago también deja un mensaje para la sociedad. La inclusión no ocurre únicamente en un aula, en una cancha o en un lugar de trabajo. También sucede cuando nacen amistades genuinas, de esas que se sostienen con el tiempo, que celebran los logros del otro, que ofrecen un abrazo en los momentos difíciles y que encuentran felicidad en los pequeños planes compartidos.

Este lunes volverán a hacer lo que hacen los mejores amigos: disfrutar de una película, reírse juntos y terminar el día alrededor de una pizza. Un programa simple. Pero, para ellos, el mejor de todos.