Hay personas que viajan por placer y otras que hicieron del viaje una forma de vida. Andrés Salvatori pertenece a ese segundo grupo. Desde hace más de tres décadas recorre caminos, pueblos y ciudades, y desde 2009 conduce Correcaminos, uno de los programas de turismo más reconocidos de la televisión argentina, dedicado a mostrar destinos del país y del mundo con una mirada que va mucho más allá de los paisajes.
Por eso, cuando alguien con tantos kilómetros encima asegura que San Juan lo sorprendió, vale la pena detenerse a escuchar.
"No la conocía tanto como hubiese querido y la verdad es que me encantó", resume después de un recorrido que lo llevó por Ischigualasto, la ciudad de San Juan, Pismanta, Barreal y el Parque Nacional El Leoncito.
Su vínculo con los viajes comenzó mucho antes de la televisión. En su familia siempre existió la costumbre de salir a conocer nuevos lugares y esa curiosidad terminó convirtiéndose en una profesión. Hoy, junto a su equipo, intenta descubrir la esencia de cada destino, hablar con su gente y encontrar esas historias que muchas veces no aparecen en las guías turísticas.
"Cuando viajamos al exterior buscamos las diferencias culturales, pero también aquello que nos une. Y cuando recorremos la Argentina tratamos de mostrar la enorme diversidad y las bellezas que tiene nuestro país", explica.
Con esa mirada llegó a San Juan.
Hasta ahora solo conocía Ischigualasto, uno de los sitios naturales más emblemáticos de la provincia. Sin embargo, sentía que tenía una deuda pendiente con el resto del territorio sanjuanino. Esa curiosidad fue la que finalmente lo llevó a recorrer una provincia que, según admite, terminó superando ampliamente sus expectativas.
"La encontré muy abierta al turismo, con muchas ganas de insertarse definitivamente dentro del mapa turístico argentino", dice.
No habla solamente de infraestructura o de servicios. Lo primero que menciona ni siquiera tiene que ver con un paisaje.
"Me sorprendió muchísimo la amabilidad de la gente. En todos lados encontré personas predispuestas a conversar, a contar sus historias, a expresarse delante de la cámara con muchísima naturalidad. Eso habla muy bien de una provincia", señala.
Después llegaron los paisajes. Y ahí aparecieron varias sorpresas.
"Había lugares que directamente no conocía y realmente me impactaron", advierte.
Uno de ellos fue Barreal, puerta de entrada a uno de los escenarios naturales más espectaculares de la provincia.
"Me pareció un lugar hermoso. Y desde ahí empezar a recorrer El Leoncito fue una experiencia increíble. Es un parque que no conocía y que me pareció de primer nivel", dice.
La capital sanjuanina también le dejó una impresión muy distinta a la que conservaba.
Había estado a comienzos de los años 2000, pero esta vez sintió que estaba frente a otra ciudad.
"La vi mucho más moderna, muy abierta, con muchísima vida. Me llamó la atención la cantidad de gente que había disfrutando los espacios públicos. Hacía frío y, sin embargo, el Parque de Mayo estaba lleno de personas tomando mate, caminando, compartiendo la tarde", repasa.
También destacó el Centro Cívico y el Centro Cultural del Bicentenario, dos postales que, según asegura, reflejan el crecimiento que experimentó la provincia en las últimas décadas.
La belleza incomparable de Ischigusalasto
Pero si hubo un lugar que volvió a dejarlo sin palabras fue Ischigualasto.
Aunque ya lo conocía, regresó convencido de que sigue siendo uno de los grandes tesoros naturales de la Argentina.
"Para mí está al nivel de las Cataratas del Iguazú o del Glaciar Perito Moreno. No tiene absolutamente nada que envidiarles. Es uno de esos lugares que cualquier argentino debería conocer alguna vez en la vida", insiste.
La recorrida continuó por las Termas de Pismanta, un destino que hasta ahora no formaba parte de su mapa personal.
"Yo no las conocía y me encontré con un complejo muy lindo. Me pareció una propuesta excelente para quienes buscan combinar naturaleza, descanso y bienestar."
Después de recorrer toda esa geografía, Salvatori llega a una conclusión que repite más de una vez durante la charla.
San Juan ya tiene todo lo necesario para convertirse en uno de los destinos turísticos más importantes del país.
Solo le falta algo.
Que más argentinos la descubran.
"Creo que la provincia tiene todas las herramientas para meterse definitivamente dentro del circuito turístico nacional. Tiene paisajes únicos, historia, cultura, buena gastronomía, gente muy amable y una enorme variedad de propuestas. Lo único que necesita es que la gente la conozca", reflexiona.
Y esa frase, pronunciada por alguien que lleva décadas mostrando destinos, tiene un peso especial.
Porque no proviene de un funcionario ni de un empresario del sector.
Proviene de un viajero.
De alguien que hizo de la curiosidad un modo de vivir y que aprendió a reconocer cuándo un lugar deja una huella.
Hay destinos que permanecen en la memoria mucho después de haber desarmado la valija y, para Andrés Salvatori, San Juan pertenece a esa categoría.
A la de los lugares que, una vez conocidos, simplemente no se olvidan.