“Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo…”: la Difunta Correa y los promesantes de la Selección

A dos días del cruce entre Argentina y Suiza por los cuartos de final del Mundial 2026, cientos de hinchas llegaron al santuario de la Difunta Correa para agradecer por el triunfo ante Egipto y renovar las promesas de cara a lo que viene. Camisetas, banderas y homenajes a Diego Maradona y Lionel Messi marcaron una jornada donde la fe y el fútbol volvieron a encontrarse.

Jueves, 09 de julio de 2026 a las 19:13

Este 9 de Julio, feriado por el Día de la Independencia, la Difunta Correa vivió una jornada diferente. A sólo dos días del enfrentamiento entre la Selección Argentina y Suiza por los cuartos de final del Mundial 2026, cientos de promesantes de distintos puntos de San Juan y de otras provincias llegaron hasta el santuario para cumplir promesas por la Scaloneta y pedir por un nuevo paso hacia el sueño mundialista.

Algunos llegaron para agradecer el agónico triunfo frente a Egipto, que le permitió al equipo de Lionel Scaloni meterse entre los ocho mejores del torneo. Otros aprovecharon la visita para renovar la fe de cara al duelo que se disputará este viernes y dejar nuevas promesas si Argentina sigue avanzando.

Como ocurre cada vez que la Selección despierta la ilusión de un país, el santuario volvió a llenarse de camisetas celestes y blancas, banderas, fotos y mensajes dedicados al equipo. Entre los objetos que más llamaron la atención apareció una bandera con una inscripción que resumía buena parte del sentimiento de los hinchas: "Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo".

La bandera también reúne imágenes cargadas de simbolismo. Allí aparecen Lionel Messi y Diego Maradona juntos, acompañados por una fotografía del control antidoping que le realizaron a Maradona durante el Mundial de Estados Unidos 1994, cuando posteriormente fue suspendido por doping positivo.

Entre los promesantes, esa imagen alimenta una cábala que circula desde el comienzo del torneo. Muchos sostienen que este Mundial puede representar una especie de revancha simbólica para el fútbol argentino, como una forma de saldar aquella herida que dejó la expulsión de Maradona en 1994.

Mientras la cuenta regresiva para el partido con Suiza entra en sus últimas horas, en Vallecito las velas, las placas y las promesas vuelven a demostrar que, para muchos argentinos, la fe y el fútbol caminan de la mano. Y que, cuando juega la Selección, la Difunta Correa también se convierte en una parada obligada para quienes buscan una ayuda extra desde el cielo.