La muerte de un hombre en Concepción y la intoxicación de siete personas, entre ellas cinco menores de edad, en una vivienda de Capital volvieron a poner el foco sobre el monóxido de carbono, uno de los mayores riesgos del invierno. En ese contexto, el secretario de la Asociación de Instaladores Sanitaristas, Agua, Gas y Afines (AISAGA), Horacio Correa, brindó una serie de recomendaciones para prevenir accidentes y remarcó la importancia de utilizar correctamente los sistemas de calefacción.
En diálogo con Estamos a Tiempo, el programa magazine de Tiempo Streaming, el especialista explicó que el monóxido de carbono no es un peligro exclusivo de los artefactos a gas. Según indicó, cualquier elemento que funcione mediante combustión puede generar este gas altamente tóxico, como estufas a leña, braceros, equipos a kerosene o artefactos alimentados con cualquier otro combustible.
Las advertencias llegan luego de una seguidilla de episodios registrados en San Juan. Este martes se conoció el fallecimiento de Wilson David Maturano, de 52 años, quien fue hallado sin vida en su vivienda de Concepción. La principal hipótesis de la investigación es que utilizó una hornalla de la cocina para calefaccionarse y que, tras apagarse la llama, el gas continuó emanando en el interior de la vivienda. Ese mismo día también trascendió que siete integrantes de una familia fueron hospitalizados por intoxicación con monóxido de carbono luego de calefaccionar la casa con las hornallas de la cocina.
La ventilación, el punto clave para prevenir accidentes
Correa sostuvo que la principal medida de prevención consiste en garantizar una correcta ventilación de los ambientes. Explicó que muchas personas, con el objetivo de evitar el ingreso del frío, sellan puertas, ventanas e incluso las rejillas de ventilación, una práctica que incrementa considerablemente el riesgo de intoxicación.
El referente de AISAGA señaló que las rejillas inferiores permiten el ingreso del oxígeno necesario para una combustión adecuada, mientras que las superiores facilitan la salida del aire viciado y de los gases generados durante el funcionamiento de los artefactos. Por ese motivo, insistió en que nunca deben obstruirse.
También advirtió que el mismo criterio debe aplicarse en viviendas donde se utilizan estufas a leña, braceros o calefactores a kerosene. Aunque en esos casos no exista la obligación de contar con rejillas reglamentarias, sostuvo que siempre debe procurarse una renovación permanente del aire.
Correa recordó además que el monóxido de carbono es conocido como "el asesino silencioso" porque no posee color, olor ni provoca irritación, por lo que las personas pueden intoxicarse sin advertirlo.
Otro de los errores frecuentes que mencionó es utilizar los artefactos para funciones distintas a aquellas para las que fueron diseñados. Entre los ejemplos más habituales nombró el uso de las hornallas o del horno de la cocina para calefaccionar los ambientes, así como colocar alimentos sobre los calefactores para calentarlos.
Mantenimiento anual y gasistas matriculados
El secretario de AISAGA remarcó que otro aspecto fundamental para reducir riesgos es realizar un mantenimiento anual de los equipos de calefacción antes de comenzar el período de uso intensivo durante el invierno. Explicó que los calefactores permanecen varios meses sin utilizarse y durante ese tiempo pueden acumular suciedad, polvo y pelusas que afectan su funcionamiento. Por ello, recomendó efectuar tareas de limpieza, revisión y calibración a cargo de un instalador gasista matriculado.
Correa sostuvo que, pese al contexto económico, el mantenimiento representa una inversión en seguridad. En ese sentido, indicó que desde la asociación solicitaron a los profesionales mantener valores similares a los del invierno pasado para facilitar el acceso de los usuarios a estos controles preventivos.
El especialista también puso el foco en la contratación de personas habilitadas para intervenir instalaciones de gas. Señaló que todavía existen trabajadores que realizan este tipo de tareas sin contar con matrícula ni capacitación específica, una situación que puede derivar en instalaciones inseguras.
Por ese motivo, recomendó a los usuarios solicitar siempre la credencial habilitante del gasista antes de permitir cualquier intervención. Explicó que esa matrícula debe renovarse periódicamente y constituye la garantía de que el profesional cuenta con los conocimientos técnicos necesarios para trabajar sobre artefactos e instalaciones de gas de manera segura.
Finalmente, Correa insistió en que la prevención continúa siendo la principal herramienta para evitar tragedias durante el invierno. Mantener los ambientes ventilados, no utilizar hornallas ni hornos para calefaccionar, realizar controles periódicos y recurrir únicamente a instaladores matriculados son, según indicó, las medidas más efectivas para reducir el riesgo de intoxicaciones por monóxido de carbono en los hogares sanjuaninos.