Hay docentes que enseñan materias y otros que terminan enseñando a vivir. En Jáchal, muchos coinciden en que Alejandro Acosta pertenece a este último grupo. Este miércoles, la Escuela de Comercio Eusebio de Jesús Dojorti le dedicó una emotiva despedida por su jubilación, poniendo fin a una extensa trayectoria marcada por el compromiso, la vocación y el acompañamiento permanente a cientos de alumnos.
"Hoy se jubila una leyenda", escribió la institución en una publicación que rápidamente despertó reacciones y mensajes de afecto de exalumnos, colegas y miembros de la comunidad educativa. A través de palabras cargadas de emoción, la escuela recordó los 22 años que Acosta compartió en sus aulas, destacando las innumerables vivencias, aprendizajes y desafíos atravesados junto a distintas generaciones de estudiantes.
"Guiaste caminos, brindaste enseñanzas y acompañaste a generaciones de estudiantes con una dedicación admirable", expresaron desde la institución. También resaltaron que, detrás de su carácter firme y de aquellos momentos en los que podía mostrarse exigente, siempre existió "un enorme corazón y una entrega incondicional por sus alumnos".
La historia de Alejandro Acosta con la educación comenzó mucho antes de su llegada a la Escuela de Comercio. Según reconstruyó un medio local, inició su carrera en 1994 en la Escuela Agroindustrial Monseñor Videla Cuello, donde se desempeñó como MEP y técnico en talleres. Con el paso de los años también trabajó en otras instituciones educativas de Jáchal, como el Nivel Medio de Pampa Vieja y la escuela de Huaco.
Sin embargo, uno de los momentos más significativos de su recorrido profesional llegó en 2004, cuando regresó a la Escuela de Comercio, esta vez como trabajador de la institución de la que había egresado años antes. Allí se desempeñó como preceptor, profesor y referente para innumerables estudiantes.
Con 32 años de trayectoria en la Videla Cuello y 22 años en la Escuela de Comercio, Acosta se despide de la actividad educativa formal con la satisfacción de haber dedicado gran parte de su vida a la formación de jóvenes.
"He sido un agraciado y un bendecido por la vida", expresó al reflexionar sobre su carrera, agradeciendo el cariño recibido de colegas y alumnos a lo largo de los años.