En 1810, mientras en Buenos Aires se desarrollaban los hechos que darían origen a la Revolución de Mayo, el actual territorio de San Juan era un poblado reducido, con una economía limitada y escasa diversificación productiva. Según explicó el historiador Rubén Darío Guzmán, la actividad económica se apoyaba principalmente en la producción de frutos secos y aguardientes, elaborados a partir de materias primas locales, sin desarrollo aún de la vitivinicultura como se la conoce en la actualidad.
Historias del 25 de Mayo: qué pasaba en San Juan, cuándo llegó la noticia y los días de Cornelio Saavedra en Iglesia
A 216 años de la Revolución de Mayo, registros históricos permiten reconstruir cómo era la vida en San Juan en 1810. El impacto tardío de la noticia y los episodios que vinculan a la provincia con figuras centrales del proceso independentista.
El especialista detalló a Tiempo de San Juan que el traslado de ganado hacia la cordillera era una de las actividades más relevantes, especialmente con predominio del ganado caprino y una presencia muy menor de bovinos. En ese contexto, la economía sanjuanina era “bastante básica” y con posibilidades limitadas de crecimiento.
En términos sociales, el panorama también mostraba características particulares. Guzmán indicó que una proporción significativa de la población estaba compuesta por esclavos o descendientes de esclavos, estimando que podían representar cerca del 40%. Esta realidad se reflejaba en la vida cotidiana: incluso familias tradicionales contaban con personas esclavizadas en sus hogares.
En cuanto a la alimentación, el historiador señaló que los hábitos distaban de las tradiciones actuales asociadas al 25 de Mayo. Predominaban platos como guisos, carbonadas, carnes secas y charqui, además de consumo de cordero, gallinas y algo de cerdo. Preparaciones como el locro o los pastelitos eran poco frecuentes en la región.
La noticia que generó incertidumbre
La novedad de la conformación del nuevo gobierno patrio tras la Revolución de Mayo no fue inmediata en la provincia. De acuerdo con archivos históricos, la noticia arribó a San Juan el 17 de junio de 1810, es decir, 23 días después de los hechos ocurridos en Buenos Aires.
El primer sector en tomar conocimiento fue el denominado “círculo rojo”, es decir, la dirigencia local. Según explicó Guzmán, el impacto inicial fue de incertidumbre y cautela. La sociedad sanjuanina no adoptó una postura firme en un primer momento, principalmente por temor a posibles represalias, ya que el poder español seguía siendo considerado legítimo por buena parte de la élite.
En ese entonces, San Juan dependía administrativamente de las intendencias de Córdoba y Tucumán, y mantenía una fuerte referencia política con Mendoza, la ciudad más cercana y con mayor desarrollo. En un primer momento, ni Córdoba ni San Juan adhirieron al nuevo gobierno. Sin embargo, cuando Mendoza manifestó su apoyo, la provincia sanjuanina acompañó esa decisión.
La adhesión no fue inmediata ni contundente. Persistieron dudas y recelos ante la ruptura con el orden colonial. Por ese motivo, se enviaron emisarios a Buenos Aires para conocer de primera mano la situación política. Recién tras confirmar el alcance del nuevo gobierno en el puerto, la aceptación fue definitiva.
Saavedra en Iglesia y las tensiones de la Primera Junta
Uno de los episodios que vinculan directamente a San Juan con los protagonistas del proceso revolucionario tiene como figura central a Cornelio Saavedra. Tras los conflictos internos dentro de la Primera Junta -especialmente con el sector liderado por Mariano Moreno-, Saavedra perdió poder político y debió abandonar Buenos Aires.
Luego de su destitución en 1811, el entonces presidente de la Junta buscó refugio en San Juan, donde permaneció durante un tiempo en la casa de José Fernández Maradona. Más tarde, y tras nuevos intentos de confinamiento, cruzó la cordillera hacia Chile junto a su hijo.
A su regreso en 1814, Saavedra volvió a territorio sanjuanino, instalándose en la zona de Colangüil, en Iglesia. Allí permaneció aproximadamente un mes en una de las pocas viviendas existentes en ese momento. Registros históricos señalan que el dirigente valoró especialmente su estadía en la provincia, destacando la experiencia de aislamiento y reflexión en la región cordillerana.
En paralelo, el contexto político de la época estuvo atravesado por fuertes tensiones. Guzmán explicó que las reuniones de la Primera Junta podían extenderse hasta 15 horas, en un clima marcado por discusiones, presiones y presencia de personas armadas. Para sus integrantes -como Manuel Belgrano-, la decisión de avanzar con la ruptura colonial implicaba riesgos personales concretos, incluso la posibilidad de represalias fatales.