Este mes se puso en marcha la edición número 27 de la Evaluación de Vinos de San Juan, destinada a identificar los perfiles únicos de cada valle sanjuanino y seguir consolidando este registro histórico y sensorial fundamental para la vitivinicultura local. En esta primera parte se llevó a cabo la degustación de muestras presentadas por diferentes establecimientos bodegueros, que estuvo a cargo de una veintena de profesionales de la enología, la sommelerie y la agronomía. Luego se realizará el trabajo estadístico e informe final que será presentado a mediados de septiembre.
Este encuentro organizado desde la Facultad de Ciencias Químicas y Tecnológicas de la Universidad Católica de Cuyo con la coordinación de las licenciadas Natalia Oliver y Natalia Paez, busca profundizar en la evolución de la calidad de los vinos sanjuaninos. En este contexto el reglamento establece que las muestras deben provenir directamente de los tanques de elaboración, evitando el uso de madera para que la variedad y el terruño se expresen sin interferencias comerciales.
El proceso de evaluación es estrictamente realizado a ciegas. Las botellas se tapan y se identifican con códigos aleatorios generados mediante inteligencia artificial, garantizando que el jurado no conozca marcas ni bodegas. Sólo se les informa sobre variedad y valle de procedencia.
El trabajo no termina en la cata. Natalia Oliver, una de las coordinadoras explica que se realizan informes por muestra y por bodega, además de un seguimiento técnico para observar cómo evolucionan los vinos desde la cosecha hasta los seminarios que se realizan en septiembre. Esto sin contar el análisis estadístico que permite los resultados científicos finales.
Actualmente, la Universidad trabaja en el entrenamiento de un panel de cata homologado, similar al que ya existe para el aceite de oliva, con el fin de profesionalizar aún más la evaluación sensorial en la provincia.
Natalia, una de las dos coordinadoras de Evisan junto a Natalia Paez, es Bromatóloga, Licenciada en Tecnología de los Alimentos y Licenciada en Enología, en el programa “Al pan pan y al vino vino” que se emite los martes a las 21 por Tiempo Streaming, señaló que participa en Evisan desde hace 16 años. Actualmente se desempeña en la bodega Graffigna, y es docente universitaria.
“Si bien el entorno enológico en San Juan ha sido tradicionalmente masculino, la presencia de mujeres está creciendo y aportando nuevas perspectivas. Quizá al comienzo cuando apenas tenía 20 años me costó un poco adaptarme pero la realidad es que trabajo muy cómoda donde me desempeño”, aclara
Los años de experiencia le permiten realizar “de memoria”, algunos análisis respecto del mapa vitivinícola de la provincia que se expande y diversifica. “Siempre hay sorpresas en Evisan como el caso de Calingasta con varietales como el Canarí que este año fue presentado como rosado, con un color maravilloso que quizá en otro momento no hubiera gustado por parecer oxidado, sin embargo ahora es tendencia. Además, cuenta con notas cítricas similares a la mandarina, es muy interesante. En el caso de Zonda, se viene realizando un seguimiento del Malbec para definir sus características constantes en el tiempo”, destaca Oliver.
De Iglesia, a pesar de su escasísima producción señala al tradicional Malbec y ahora algo de Cabernet Sauvignon, mientras el Valle de Tulum continúa sorprendiendo con variedades como el Pinot Gris, entre otros que brindan características diferenciales.
Para mediados de septiembre, la UCC tiene previsto realizar el evento central de Evisan 2026 donde se conocerá el detalle de la añada y además contará con un seminario técnico. Este último tiene como finalidad debatir sobre la identidad de los valles sanjuaninos, en tanto la cierre promete una degustación social con música y la presentación de los vinos propios de la Universidad (como las líneas Buenaventura, Tesis y Graduados).
Según el informe técnico de la edición realizada el año pasado, los vinos sanjuaninos se distinguen por su color notable, la gran complejidad e intensidad aromática, un equilibrio armónico en boca y un carácter varietal definido. A la vez, cada valle imprime su propio sello: esta diversidad enriquece la identidad vitivinícola de San Juan y refuerza su proyección en el mapa del vino argentino.
Para sellar esta definición fueron presentados grandes exponentes. Por el Valle de Tulum, Pinot Gris; Valle de Ullum, Sauvignon Blanc; Valle del Pedernal, Syrah; y por los Valles de Iglesia, Zonda y Calingasta, la variedad Malbec.
Un paso más para permitir que la vitivinicultura siga presente y adaptada a la demanda que cambia en forma constante.